A sabiendas que el tiempo es la peor agresión al ser humano, entendemos que el 2013 dio inicio en medio de ansias, expectativas y tantas cosas. Corrientemente a este evento damos la denominación festiva de Año Nuevo. Sera efectivamente, ya veremos pronto, sin embargo, de quién depende; del Altísimo en principio, empero, en gran medida de nosotros mismos.
La tendencia común y corriente exhibe su inconfundible marca, consistente en esperar todo, como maná caido del cielo. De semejante condición, solo tender la mano, confiando siempre sea el gobierno el responsable de brindar la ayuda, que es poco decir; confían llegue a tocar las puertas, llevando a semejanza de continuo aguinaldo, de todo un poco y adelante.
El calificativo de lo mismo de siempre, reúne el común denominador de parte considerable del colectivo. Los hechos, no las palabras que se las lleva el viento, demuestran todo lo contrario. No hace falta exprimir las entendederas y materia gris para percibir ese señalamiento. Al poco caminar constatamos desconsolados y desagradables como siguen igual las cosas.
Un cambio parece ser que anda lejos, ubicado en otra galaxia; casi de inmediato constatamos que la rutina, la mala fe y la intención de repetir los errores y fallas vuelven a las andadas. Con mayor empuje, maniobras de mayor calibre, desvergüenza, deshonestidad alarmante y corrupción. Luego entonces, las acciones negativas ocupan sitio grande en el escenario.
Resulta que lejos de confiar en nosotros mismos, además de poner el clásico granito de arena, solamente enderezamos las baterías en el sentido de criticar el cotidiano acontecer, ausente del apoyo y cooperación popular. Algún día dejaremos de ser refractarios a todo y por todo, vemos muy remoto el caso. Tenemos la obligación como ciudadanos y guatemaltecos.
Por más que nos empeñemos en hallar el rumbo indispensable que podrá deparar la entera confianza en un cambio significativo y deseable, no cedemos y permanecemos al margen siempre. Por consiguiente, las cosas así es imposible mejoren y nos conduzcan por senderos hacia el bienestar común. Urgente viene a ser asumir una posición correcta, benefactora en general.
Quisiéramos ver todo desde un ángulo adecuado, acerca del avance del año 2013 que ya despegó su cuenta inexorable. En modo alguno deseamos sinceramente tenga en la medida que transcurra, el calificativo de peor aún. La descomposición social del país en diversas posiciones ojalá abandone nuestros lares y dejen de ser irredentas para denominarse un buen año.
Pero eso será factible si sumamos los mejores esfuerzos de todos los guatemaltecos. Formulamos también los mejores deseos que redunden en favor de la patria agobiada de sinnúmero de problemática en aumento, que por el contrario; tenga presencia visible el decir: «Año Nuevo, vida nueva». Constituye el anhelo común consistente en seguridad, paz y trabajo seguro.