Cuarta semana de combates


Muerte. Funeral del soldado Majd Georges, muerto durante los últimos enfrentamientos contra los palestinos.

Los combates cada vez más mortí­feros entre el ejército libanés y los milicianos islamistas del Fatah Al Islam atrincherados en el campo de refugiados palestinos de Nahr Al Bared, en el norte de Lí­bano, entraron hoy en su cuarta semana.


Después de una calma relativa desde ayer, el ejército, que rodea el campo, volvió a atacar las posiciones de este grupúsculo extremista al norte y este de Nahr Al Bared.

El bombardeo provocó varios incendios en el campo, del que se elevaban nubes de humo, según un periodista de la AFP.

La presencia de un número indeterminado de civiles en el campo, que según las organizaciones humanitarias pueden ser unos 3 mil, sigue dificultando la acción de los soldados libaneses, que intentan derrotar a los islamistas atacándoles pero sin entrar en el recinto.

Los equipos de rescate aprovecharon un cese de los combates ayer para evacuar a 250 personas del campo de refugiados, asediado desde el 20 de mayo.

Las tropas libanesas sufrieron sus mayores pérdidas, con 11 soldados muertos.

En total, 123 personas, entre ellas 58 militares y 50 islamistas, perecieron desde el comienzo de los enfrentamientos. Se trata de las mayores pérdidas del ejército libanés -que nunca habí­a procedido a ataques urbanos- desde el fin de la guerra civil (1975-1990).

El domingo, una delegación de ulemas palestinos entró en el campo para intentar mediar en vano con el Fatah Al Islam, mientras el gobierno libanés sigue exigiendo la rendición del grupo.

El viernes, el primer ministro, Fuad Siniora, declaró por primera vez que «sin ninguna duda» hay ví­nculos entre este grupo, infiltrado a través de Siria, y «algunos servicios de información sirios», basándose en los interrogatorios de miembros del Fatah Al Islam detenidos.

Siniora criticó el sistema de autoprotección de los palestinos, que son responsables de la seguridad de los campos refugiados en los que viven en Lí­bano, donde el ejército libanés no puede entrar, lo que los convierte en zonas sin ley.

Los ataques del Fatah al Islam contra el ejército han echado leña al fuego en un paí­s ya en crisis polí­tica desde hace siete meses.

En un esfuerzo para contribuir a la solución de la crisis, el emisario especial francés Jean-Claude Cousseran llevó a cabo el domingo entrevistas en Lí­bano para buscar una solución a la crisis polí­tica.

El objetivo de esta visita es preparar una reunión interlibanesa a finales de junio en Francia para que las partes reanuden el diálogo interrumpido desde hace un año, mientras se acercan las elecciones presidenciales, en otoño boreal.

El emisario francés preví­a reunirse este lunes con Siniora, el dirigente cristiano de la oposición, el general Michel Aun, y otros responsables de la mayorí­a parlamentaria antisiria.

Cousseran quiere «confirmar las invitaciones a las diversas facciones libanesas para el diálogo», declaró el domingo tras una entrevista con el presidente del parlamento, Nabih Berri, uno de los jefes de la oposición.

La crisis polí­tica continúa desde que en noviembre dimitieron todos los ministros de la oposición, que considera al gobierno ilegí­timo.

123 personas, entre ellas 58 militares y 50 islamistas, perecieron desde el comienzo de los enfrentamientos. Se trata de las mayores pérdidas del ejército libanés desde el fin de la guerra civil.