Tras su triunfo en las elecciones legislativas belgas de ayer, el líder del partido democristiano flamenco, Yves Leterme, comenzaba hoy a buscar una coalición para asumir en el poder, mientras el saliente gobierno del liberal Guy Verhofstadt presentaba su renuncia.
Tal como se preveía, los democristianos de Leterme se convirtieron en el primer partido en Bélgica al obtener alrededor del 30% de los votos en Flandes (norte), la región de lengua holandesa donde vive el 60% de los 10,5 millones de belgas, y asegurarse 30 diputados (ocho más que en las legislativas del año 2003) sobre un total de 150.
Este lunes, el primer ministro Verhofstadt, en el poder desde 1999, se dirigió por la mañana al castillo real de Laeken, al norte de Bruselas, para presentar su dimisión al rey Alberto II.
«El rey recibió en audiencia, esta mañana, en el Castillo de Laeken, a Guy Verhofstadt, Primer Ministro, que presentó la dimisión de su gobierno. El Rey aceptó esta dimisión y encargó al gobierno ocuparse de los asuntos pendientes», indicó un breve comunicado de la casa real belga.
Verhofstadt y sus ministros continuarán administrando Bélgica hasta la formación del nuevo gobierno, que se anuncia complicada, ya que el mensaje brindado en las urnas de ayer por las dos grandes comunidades lingí¼ísticas (holandesa y francesa) es muy diferente.
Mientras Flandes optó por partidos como el democristiano que desean una Bélgica más federal y con un Estado central de poder muy limitado, los partidos de lengua francesa de Valonia (sur) rechazan esta posibilidad temiendo una fragmentación del país.
Según la tradición, el rey belga lanzó el proceso de consultas el lunes por la tarde recibiendo a los presidentes de las asambleas salientes, seguidos de los presidentes de los partidos políticos, con excepción de la extrema derecha.
Luego, Alberto II designará a un «informante» encargado de contactar a los participantes de una posible coalición.
Si los partidos flamencos quieren modificar la Constitución para dar más autonomía las regiones (Flandes, Valonia, Bruselas), buscarán construir un gobierno que tenga una mayoría de dos tercios, necesaria para aprobar ese tipo de reformas.
Pero para ello necesitarían sumar a los socialistas flamencos y de lengua francesa, que sufrieron una dura derrota el domingo y que podrían volver a la oposición tras 19 años en el poder.
En Valonia, los socialistas, salpicados por escándalos de corrupción, perdieron por primera vez unas elecciones y se ubicaron segundos detrás del partido liberal Movimiento Reformador (MR), que obtuvo 22 escaños.
Otra posibilidad para que Leterme aplique su reforma es formar una coalición que disponga de una mayoría simple para gobernar y que logre e apoyo puntual de la oposición para modificar la Constitución.