Francia da voto de confianza a Sarkozy


Elecciones. Fiscales de una mesa electoral en Parí­s inician el recuento de votos.

Francia volvió a decir ’sí­’ a su nuevo presidente, Nicolas Sarkozy, cuyo partido conservador, la UMP, fue el claro vencedor de la primera ronda de las legislativas ayer, una tendencia que los socialistas no podrán frenar en la segunda vuelta.


Con la vista puesta en el próximo domingo, derecha e izquierda continuaron su campaña para estos comicios, de los que emanará una nueva Cámara de Diputados o Asamblea Nacional para un mandato de cinco años.

En la primera vuelta, obtuvieron la mayorí­a absoluta, es decir fueron elegidos sin necesidad de una segunda ronda, 110 diputados sobre un total de 577. Todos menos uno son de derecha, lo cual muestra la amplitud de la victoria de la Unión por un Movimiento Popular (UMP).

Según las previsiones, la derecha de Sarkozy podrí­a llegar, junto a sus aliados, a 500 escaños.

«La derecha registra un resultado sin precedentes», «luz verde para Sarkozy», «tsunami de la UMP», «una nueva Francia se dibuja»: la prensa francesa no escatimó calificativos para esta victoria de la UMP y los diarios de izquierda advirtieron del riesgo de una excesiva concentración de poderes.

En el lado de los perdedores, los socialistas, que podrí­an conseguir entre 60 y 185 escaños junto a sus aliados, comenzaron desde ya a movilizar a sus adeptos para que acudan a votar el próximo domingo.

«Frente a una derecha unida incluso hasta la extrema derecha, tiene que haber una unión de toda la izquierda y de todos los republicanos», pidió hoy el primer secretario socialista, Franí§ois Hollande, considerando que la elevada abstención, del 40%, les habí­a perjudicado.

Si los resultados de los institutos de sondeos se confirman el próximo domingo en las urnas, Sarkozy y su primer ministro, Franí§ois Fillon, tendrán las manos libres para poner en práctica su ambicioso plan de reformas prometido tras su investidura.

En este programa hay importantes transformaciones fiscales, leyes de prevención de la delincuencia o de control de la inmigración contempladas con agrado por una inmensa mayorí­a de ciudadanos.

Tras conocer los resultados y por orden de Sarkozy, la derecha quiso mostrar una inusitada modestia. No hubo fiesta, el presidente no apareció ante las cámaras y los miembros de su partido evitaron declaraciones triunfalistas, comenzando por el primer ministro, Franí§ois Fillon, que fue elegido diputado en la primera vuelta.

«El impulso está ahí­, pero sólo se concretará con una amplia mayorí­a presidencial, coherente y decidida a ir hacia adelante», recordó el jefe de gobierno.

Los franceses alejaron también el domingo cualquier riesgo de cohabitación entre un mandatario de derecha y una Cámara dominada por la izquierda y mostraron una coherencia con respecto al voto emitido en las presidenciales de abril y mayo.

«Los ciudadanos quieren un cambio y lo quieren rápidamente. No desean ni cohabitación ni que las cosas se tergiversen», resumió Nicolas Beytout en Le Figaro.

Ante el riesgo de una nueva bofetada en las urnas, diversos portavoces socialistas abrieron las puertas al centrista Franí§ois Bayrou, cuyo partido, el Movimiento Demócrata, conseguirí­a entre cero y cuatro escaños.

Una de las primeras fue Ségolí¨ne Royal, candidata socialista derrotada por Sarkozy en la segunda vuelta de las presidenciales, quien admitió que iba a «contactar» a Bayrou.

«Ya no se trata de que los socialistas consigan algunos diputados más (….). Si dejamos a la UMP tener una mayorí­a tan amplia, habrá consecuencias para todos los franceses», consideró Hollande.

Por último, las elecciones del domingo hicieron vislumbrar también una Cámara bipartidista, en la que los pequeños partidos quedarán reducidos a su mí­nima expresión.

La extrema derecha del Frente Nacional (4,3% de los votos), los comunistas (4,2%), el Movimiento Demócrata (7,6%) o la extrema izquierda estarán ausentes o limitados a ser simples espectadores en esta nueva Asamblea Nacional.

El sistema electoral francés especifica que para formar un grupo parlamentario hacen falta al menos 20 diputados. En la Asamblea Nacional saliente, la UMP tení­a 359 diputados, los socialistas 149 y los comunistas y los centristas contaban también con sus respectivos grupos parlamentarios.

110 diputados sobre un total de 577 obtuvo en la primera vuelta y con mayorí­a absoluta, el partido del presidente francés Nicolás Sarkozy.