El líder de la derecha española, Mariano Rajoy, enterró provisionalmente el lunes el hacha de guerra y expresó su apoyo a Zapatero para que derrote a ETA, días después del fin de una tregua de la banda armada que había abierto un proceso de paz que nunca tuvo el respaldo del PP.
«He dicho al presidente del gobierno que le apoyaré para derrotar a ETA. Es lo mismo que vengo diciendo en los últimos años, pero no para negociar con la organización terrorista», sostuvo Rajoy casi una semana después de que la organización separatista armada vasca anunciara formalmente el fin del alto el fuego permanente que había declarado el 22 de marzo de 2006 y que en la práctica había roto con el atentado de Barajas el 30 de diciembre.
«No le he puesto condiciones al presidente del gobierno», afirmó Rajoy en rueda de prensa en la sede de su partido tras el encuentro de más de hora y media que mantuvo con José Luis Rodríguez Zapatero, el octavo entre ambos dirigentes desde 2004 y el primero desde el anuncio de ETA.
El martes pasado, la banda armada vasca anunció la ruptura del alto el fuego permanente «en todos los frentes».
«Le he dicho que le apoyaré si su objetivo es la derrota de ETA», insistió el jefe de filas de la derecha española que nunca apoyó el denominado proceso de paz con ETA impulsado por el gobierno socialista en un intento por poner fin a casi 40 años de violencia etarra que se ha cobrado 819 muertos.
Rajoy, cuyo partido ha venido fustigando en los últimos tres años la política antiterrorista de Zapatero, moderó muchísimo sus críticas, aunque sin bajar demasiado la guardia.
«No es hora de reproches ni de hablar de la credibilidad del presidente del gobierno», dijo Rajoy. «Tiempo habrá para pedir responsabilidades», afirmó el dirigente de la derecha, que cometió un error de lectura en un momento casi solemne de su intervención.
«Quiero transmitir a los españoles un mensaje: ETA es una gran nación…», dijo Rajoy, que inmediatamente corrigió la frase prevista, que era lógicamente «España, es una gran nación».
El dirigente del PP aseguró que fue al encuentro con «espíritu constructivo» y que volverán a hablar «para ver cuáles son las medidas que adoptará el gobierno».
«ETA ha anunciado que va a matar y el PP está detrás del gobierno para que derrote a ETA», afirmó Rajoy, que aunque dijo que no planteó «condiciones», evocó la posibilidad de ilegalizar al partido Acción Nacionalista Vasca (ANV), por el cual pidió el voto la ilegalizada Batasuna, brazo político de ETA, en las recientes municipales.
«Le he pedido que aplique la ley con la mayor contundencia posible», sostuvo el dirigente conservador que en las elecciones generales de 2008 competirá con Zapatero por la jefatura del gobierno.
Desde el gobierno, la lectura del encuentro fue que «se ha dado un primer paso importante para recuperar la confianza y trabajar con la mayor unidad posible», en palabras de la vicepresidenta primera y portavoz del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Zapatero «expresó a Rajoy su esperanza de poder trabajar todos juntos con firmeza y eficacia en la lucha contra el terrorismo», sostuvo De la Vega, que insistió en que la lucha contra el terrorismo «no puede ser instrumentalizada» políticamente, en referencia a la estrategia del PP desde 2004.
Indicó que Zapatero «ha trasladado su decidida voluntad de reforzar todos los elementos del Estado de derecho para acabar con el terrorismo de manera clara, firme y tajante (mediante) la acción policial, la acción judicial, la cooperación internacional y la unidad de todos los demócratas», afirmó De la Vega, abriendo así el abanico al resto de las fuerzas políticas que, a diferencia del PP, apoyaron la política antiterrorista del gobierno.
«La batalla contra ETA la vamos a ganar» o «ETA no tiene ningún futuro», fueron, en todo caso, algunas de las sentencias de ambas partes, que parecen haber acercado mínimamente sus posiciones a la luz del nuevo contexto.
Mariano Rajoy, líder del opositor Partido Popular.