Participación de los alumnos


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La semana pasada presenté las diferencias en el uso de las preposiciones “a”, “con”, “de” y “para” en la interacción entre maestros y alumnos en el proceso educativo.

Todos los años al inicio de las actividades escolares, planteo algunas sugerencias como una contribución a este proceso. Este año hay cuatro aspectos sobre los que quiero dar algunas ideas acerca de su implementación.

Raymond J. Wennier


El primero, es cómo se involucra mejor a los alumnos en el quehacer diario en el aula. Es preciso que los alumnos entiendan cómo aprenden, cuál es la función del cerebro y cómo afecta la actuación de ellos en el aula. Actividad primordial es hacer el contenido y su interacción, personal. Los alumnos dicen “entonces yo puedo identificarme con ese tema, es pertinente y me interesa ahondar más, averiguar de qué se trata y cómo puedo aplicarlo en mi vida”. Es algo real en tiempo real. El uso de la predicción puede ser una estrategia de cómo introducir un tema. El maestro puede poner una foto, un recorte, enfrente de los alumnos y preguntarles de qué se trata. Así conocen a los alumnos y descubren sus conocimientos previos. De inmediato se está poniendo en práctica la educación centrada en el alumno.

Luego de lo anterior, el maestro tiene que ser muy hábil en lanzar preguntas a los alumnos, de tal manera que los haga pensar y no sólo responder con respuesta única. Pero aún más importantes son las preguntas de seguimiento que realmente los hagan pensar y les da el poder demostrar sus conocimientos. Además de involucrar a los alumnos en lo mental, es preciso que, a todo nivel, se  involucre a los alumnos en lo físico; quiere decir planificar que los alumnos tengan movimiento en lo que hacen dentro y fuera del aula.

Demostrar a los alumnos que los maestros están para ayudarlos a tener experiencias ricas multisensoriales que ejercitan la colaboración e intercambio social entre los alumnos de un grupo y otros compañeros del aula.

El segundo aspecto es ejercitar las habilidades requeridas para funcionar bien en el siglo XXI. He escrito bastante sobre este tema pero hoy quiero enfatizar algunas de las habilidades básicas que creo son las más importantes para ser incluidas en la planificación del maestro. La colaboración, la comunicación y el pensamiento crítico-creativo han sido cubiertas en párrafos anteriores. Sin embargo, toda la actuación en el aula debería tener como propósito final, saber cómo resolver problemas y como se aplican esas soluciones en la toma de decisiones.

El aspecto tercero trata de la importancia de tomar en cuenta los rasgos de carácter tales como el respeto no sólo a otras personas sino también a uno mismo. La responsabilidad por sus propias acciones ayuda a los niños a madurar y no a “tirar la piedra y esconder la mano”. En nuestra compleja sociedad es necesario hablar y actuar con honestidad todo el tiempo y no a solo hablar en momentos seleccionados. En el mundo actual la autodisciplina y la perseverancia son de mucha importancia para lograr los propósitos de la globalización.

La dimensión humana es el cuarto aspecto. Como cuidan los alumnos sus cuerpos, lo físico, para no iniciar su vida con problemas tales como la obesidad o el consumo de sustancias no adecuadas. El intelecto tiene que ser un elemento positivo para usarlo en el constante mejoramiento personal. Aquí viene un aspecto al que no se ponen mucha atención pero que es vital, el aspecto emocional. Como manejan, controlan, sus emociones en sus relaciones con otros, sean estos adultos o compañeros de clase. Obviamente las etapas de desarrollo del niño y del joven tienen que ser tomadas en cuenta. Es involucrar la parte social del ser humano.

Hay que recordar tomar en cuenta  la parte espiritual del individuo. Su relación con alguien  más grande que uno. El silencio promueve la reflexión sobre esta interrelación interna, personal.

A todos los maestros, deseo que tengan un año 2013 lleno de éxitos que los beneficien a ellos y a sus alumnos.