Altos cargos militares de las dos Coreas mantuvieron este viernes conversaciones para rebajar las tensiones entre ambas partes, al día siguiente de que Corea del Norte lanzara dos misiles al mar como parte de un ensayo.
Seúl dijo que la prueba de Pyongyang, criticada por Estados Unidos, no iba a afectar a las relaciones intercoreanas.
Corea del Sur está dispuesta a intensificar los intercambios con el pobre régimen comunista incluso a pesar de que el Norte no comenzó el desmantelamiento de su programa nuclear, tal como se había comprometido el 13 de febrero en un acuerdo multinacional.
Los misiles, al parecer de corto alcance (100 kilómetros) y destinados a atacar posiciones en el mar, cayeron en aguas de Corea del Norte, según los informes surcoreanos.
No trascendió si esta cuestión formaba parte del orden del día de las conversaciones militares que se desarrollan este viernes en la fronteriza localidad de Panmunjom.
Lo que sí se abordará seguro es la petición del Sur de establecer un servicio ferroviario regular entre ambos países, después de los históricos ensayos del mes pasado; y también cómo evitar enfrentamientos por cuestiones pesqueras en el rico caladero del mar Amarillo.
En Seúl, el ministro encargado de las relaciones con el Norte, Lee Jae-Joung, precisó que el lanzamiento de los misiles el jueves se enmarcaba dentro de las pruebas de ese tipo que hace anualmente Pyongyang. Y añadió: «No creo que eso vaya a intensificar las tensiones en la península».
La última entrevista entre Lee y su homólogo norcoreano el 1 de junio concluyó sin un acuerdo. Seúl condiciona su ayuda alimentaria al inicio del desarme nuclear del país vecino.
No obstante, Lee mantiene la promesa de que «la cooperación económica puede incrementarse ampliamente para que sea la base de la paz» entre las dos Coreas.
Ese compromiso fue realizado al retomarse en otoño pasado las conversaciones a seis bandas (junto a China, Japón, Rusia y Estados Unidos) sobre el programa nuclear de Corea del Norte, que concluyeron en febrero con un «enorme avance», según Seúl.
Pyongyang se comprometió entonces a desmantelar ese programa a cambio de ayudas, pero se niega a comenzar si no recibe los 25 millones de dólares que le fueron bloqueados en Macao a petición de Estados Unidos.
Washington dice que ese bloqueo ya fue levantado, pero Corea del Norte no encuentra un banco extranjero que acepte la transferencia por las sospechas de que es dinero negro. Al respecto, Lee dijo: «Creo que se resolverá en un plazo corto».