Como colofón a la cumbre que se clausura este viernes en Heiligendamm (noreste de Alemania), el G8 prometió ayuda a Africa y dialogará con los países emergentes, decididos a hacerse oír sobre el clima y la liberalización del comercio.
El G8 conversará con Brasil, México, China, Sudáfrica e India sobre sus preocupaciones.
El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, insistirá en su discurso en el desarrollo de las nuevas fuentes de energía y los biocombustibles, que considera más democráticos que el petróleo, para luchar contra el calentamiento global, y hará hincapié en la apremiante necesidad de desbloquear la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), confirmaron este viernes fuentes de la presidencia.
Abordará también la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo, agregaron.
En su apretada agenda de este viernes, Lula mantendrá reuniones bilaterales con la canciller alemana, Angela Merkel, presidenta de la cumbre, así como con los jefes de gobierno de Canadá, Stephen Harper, y de Italia, Romano Prodi.
No obstante, a primera de la mañana no estaba confirmada su anunciada cita con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmaron las fuentes.
Lula llega a esta reunión con un sabor agridulce por el acuerdo de mínimos para la «reducción sustancial» de los gases de efecto invernadero adoptado el jueves por el G8, muy vago y sin compromisos numéricos.
«Es preciso tener a un horizonte menor algunos compromisos que nos permitan de aquí a 10 ó 15 años tener mecanismos de protección mayor contra la contaminación del planeta», subrayó.
Por su parte el presidente mexicano, Felipe Calderón, quien también asistirá al diálogo ampliado, instó a las naciones industrializadas a «asumir compromisos más concretos y claros».
Calderón también llevará al G8 el tema de la lucha contra el cambio climático y la liberalización del comercio, aseguraron fuentes de su entorno.
Pero se quedará poco tiempo en este balneario a orillas del mar Báltico, ya que este mismo viernes emprenderá rumbo a Dinamarca para proseguir su gira por Europa.
India también podría insistir en el paralizado ciclo de Doha, que la presidencia alemana del G8 quiere resucitar.
Por la mañana, los ocho países más industrializados abrieron sus puertas a siete estados africanos, así como a la Unión Africana y a la ONU.
El club se puso de acuerdo para desembolsar 60.000 millones de dólares para la lucha contra el sida, la malaria y la tuberculosis en ífrica, según fuentes próximas al G8.
Estados Unidos se compromete a otorgar la mitad de esta ayuda y sus socios del G8 el montante restante, agregaron.
El programa de ayuda tropezó, no obstante, con las reticencias de algunos países del Club, como Italia, que al parecer se sumó a la iniciativa tras haber vacilado mucho tiempo.
El último día de la cumbre anual del G8 comenzaba con el anuncio de que el presidente estadounidense, George W. Bush, sufre de una indisposición estomacal que no trastocará su agenda, según la Casa Blanca.
Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil.