Balance 2012


Edgar-Balsells

A lo largo del año hemos abordado una diversidad de temas que son parte de la coyuntura nacional e internacional: comentamos la carta pastoral de los obispos, la merma del poder adquisitivo, principalmente en el rubro de los alimentos. También el delicado y complejo tema de las empresas de cartón y las estafas y gazapos por parte de importantes hombres de negocios.

Edgar Balsells


En términos de las grandes inversiones en el país, nos referimos a la fuerte presencia del capital colombiano en el subsector eléctrico, y a la paradójica aparición de monstruitos públicos de dicho país, en áreas privatizadas que fueron el orgullo, en sus tiempos, del gobierno de Álvaro Arzú.
Abordamos también el tema de la Reforma del Estado y el secuestro del mismo por la clase política, tema éste que Otto Rotman, de VEA Canal, le denomina apropiadamente como “el síndrome de Estocolmo”. Y es que los guatemaltecos hoy en día, y principalmente la prensa dominante, nos hace amar a nuestros secuestradores y torturadores.
En un aniversario más de la muerte de Meme Colom, abordamos el tema del costo sangriento de esta nueva era,  haciendo saber a la opinión pública, y principalmente a los jóvenes, los sacrificios para  llegar, en 1985, a la promulgación de una “Constitución Democrática”.
En un artículo reciente me referí al “affaire Crowne Plaza”, y al delicado tema de la deuda flotante, y advertimos que la performance económica del país sería modesta; tema éste que hubo de  ser aceptado tardíamente por la soberbia de los pronunciamientos oficiales, que parecieran no alzar la vista al horizonte, fuera de las fronteras patrias, para entender que las cosas están color de hormiga por todos lados.
Abordamos también el tema de la “Deconstrucción empresarial”, que ha implicado en el medio el retiro de importantes industrias que producían con miras a surtir los mercados centroamericanos, y que hoy, ante la búsqueda  de la minimización de costos, y globalización de capitales, han transformado Centroamérica en una gran bodega aduanera, que recibe productos transformados de São Paulo o el Distrito Federal mexicano.
Todo ello es parte de un balance de hechos y acontecimientos que demarcan la vida económica, social e institucional en nuestros pueblos, y que advierten primeramente la fuerte presencia de fuerzas que atentan en contra de la transparencia en los negocios privados, y en los procesos de adquisición de bienes y servicios por parte del Estado.
Resulta evidente que los modelos económicos centroamericanos, están siguiendo los mismos vicios de sus pares, mexicano y colombiano, y de la dinámica de los acuerdos comerciales más importantes. El agravante en esta parte norte de Centroamérica es que el aposento de las grandes inversiones, nacionales e internacionales, pretende hacerse en el marco de un Estado de Derecho débil, poco transparente, y muy laxo en el tema de las regulaciones y controles.
Preocupa la vigencia de los monopolios y la presencia de los modelos de negocios que ello conlleva. Es así como disposiciones en torno a la flexibilidad laboral, impuestos, minería, telecomunicaciones, transporte e infraestructura, parecieran responder totalmente a esa lógica,  que dicho sea de paso, resulta siendo un afluente caudaloso de conflictos sociales, a la orden del día, y de lo más diverso.
A mi juicio el balance 2012 es el de la presencia de un modelo de renovada presencia corporativa, como con el bergeismo, y con la opaca presencia del distritalismo congresil.