A diferencia de Estados Unidos de América, Chile, Argentina, Brasil y la mayoría de países del hemisferio, en Guatemala las Comisiones Paritarias de Salario Mínimo no son capaces de ponerse de acuerdo en la actualización de los ingresos que en nuestro país, a través del salario mínimo, devengan la mayoría de los trabajadores.
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Difícil es comprender por qué los casi permanentes representantes del sector patronal y del sector laboral no tienen la capacidad de buscar la ecuanimidad y aumentar los salarios mínimos considerando el aumento de la inflación de la canasta básica y de la necesidad de anticiparse a lo que durante los meses del siguiente año subirá en todo sentido el costo de vida.
Los representantes laborales están como la carabina de Ambrosio y Rigoberto Dueñas piensa que con gritar y patalear va obtener algún resultado, pero son los trabajadores organizados los que no se saben expresar, los que no se saben preparar, que distinto fue como dirigente laboral quien en paz descanse, Juan Francisco Alfaro Mijangos. En cuanto a los representantes del gobierno en esa comisión, de antemano sabemos qué hace lo que el Ministro de Trabajo, la Vicepresidenta y Presidente les ordenen. En cuanto a la Comisión Nacional del Salario es una repetición de lo que pasa en las comisiones paritarias.
Guatemala y ante todo los empleadores deben de ponerse la mano en la conciencia y comprender que no se puede tener una empresa exitosa sin un buen recurso humano y no puede haber un recurso humano adecuado y responsable si no se le comprende y se le trata con ecuanimidad y justicia. Como muchas veces lo he dicho, Henry Ford estaba claro que para que el mercado se desarrolle y progrese, sus trabajadores tenían que tener poder adquisitivo, inclusive el presidente de Panamá, que es un conocido empresario, la última vez que reajustó y aumentó sustancialmente los salarios mínimos dijo: “El dinero que les pagamos a los trabajadores aumenta el consumo, por consiguiente vuelve a manos de los productores”.
En Guatemala y mientras no se modifique la Constitución, el Presidente lo es por cuatro años y no puede ser nuevamente electo, pero los partidos, los diputados, alcaldes y demás miembros de base cosecharán lo que siembren y la mayoría de electores no son de la cúpula económica, no son empresarios organizados, son trabajadores que viven día a día y son la mayoría del pueblo, por esa razón y por justicia social el Presidente de la República, Otto Pérez Molina, la Vicepresidenta, Roxana Baldetti deben copiar del gobierno que se dice fue del FRG, donde los cuatro años consecutivos se reajustaron, actualizaron y mejoraron los salarios mínimos en un promedio de 15%. Los acuerdos gubernativos los firmó, dos el Presidente Alfonso Portillo y los otros dos el autor de la presente columna, Juan Francisco Reyes López en su calidad de Presidente en funciones, lo que sumó un 60% de mejora salarial en los cuatro años. Asimismo, la bonificación salarial se incrementó por el Congreso de la República de Q50 a Q250, aspecto que no se ha actualizado en casi 10 años, lo que implica que debería de elevarse a Q500 mensuales.
Puede ser que la mayoría de la supercúpula económica, que es a quienes menos afecta el salario mínimo y un buen número de los empleadores griten y pataleen si el actual gobierno aumenta en más de un 15% los salarios mínimos, pero la mejor razón para hacerlo es el incremento de los huevos, de la carne de pollo, de la harina y de todos los insumos de la canasta básica.
¡Guatemala es primero!