LOS ORIGENES DE LA CANDELARIA EN EL CICLO NAVIDEÑO


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En honor de la piadosa María
Llevo esa candela en la mano mía.
Representa esta cera
la carne virginal verdadera
de Cristo; y la llama, que ilumina,
significa su persona divina;
y la mecha en la cera encendida,
el alma que a su cuerpo da vida.
Fray Santiago de la Vorágine

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Gabriel Morales Castellanos
Universidad de San Carlos de Guatemala

Ha llegado a nosotros nuevamente el mes de diciembre, y con él las fiestas y tradiciones de fin de año, celebraciones tan especiales que conforman parte de nuestra vida, más conocido como ciclo tradicional de la Nochebuena, que en Guatemala se inicia el siete de diciembre a las dieciocho horas con la quema del diablo, actividad de las luminarias que tienen como objetivo iluminar el descenso de la Santísima Virgen María, del cielo al vientre de su madre Santa Ana en la tierra, siendo por lo tanto una advocación mariana no nacida.
   Se realizarán en este contexto temporal, las jornadas y procesiones de la Inmaculada Concepción, de la Virgen de Guadalupe, las celebraciones de Nuestra Señora de la Expectación del Parto, de la Esperanza o de la O, tendremos las posadas, las loas en honor a la Virgen María, las pastorelas, se realizarán los altares más conocidos como nacimientos, las novenas del Niño y los robos de éste,  y tendremos igualmente la fiesta de la epifanía.
    El dos de febrero finaliza, desde el ámbito de la tradición, el día que en la antigüedad, se le conocía como de la Purificación de la Santísima Virgen María, con base a lo que indica San Lucas en el capítulo 2 de su Evangelio.
    Aparte de lo indicado como refiere Louis Réau, está también la Ley de Moisés (Éxodo 13:2) que obligaba a todos los judíos a consagrar a los primogénitos al Señor  en conmemoración y a redimirlos mediante un canon de cinco ciclos y el sacrificio del cordero “ … consagrarás a Yavé todo cuanto abre la vulva; y de todo primer parto de los animales, el macho lo consagrarás a Yavé”, y el ritual del Levítico (12: 1 – 8) que indica que toda parturienta se consideraba impura durante los siete días siguientes al nacimiento de un varón y durante treinta y  tres días se le vedaba la entrada al templo, por lo que debía dejar pasar cuarenta días para presentar a su hijo en el templo y depositar la ofrenda.
    Cumpliendo lo que indica la Ley, la Santísima Virgen María va al templo de Jerusalén, a los cuarenta días, luego del nacimiento de Jesús, ofreciendo su primogénito, cumpliendo de esa manera con el rito de la purificación. 
   En la actualidad a la celebración del día dos de febrero de cada año, se le conoce como de la Presentación del Señor, de esta fiesta se tienen noticias en el siglo IV, la cual para ese entonces ya se realizaba en Jerusalén.
    Entre los años de 1960 y 1969 del siglo pasado, se efectuó la actividad religiosa conocida como Reforma Litúrgica, en la cual se le devuelve a la celebración en mención el nombre que tuvo originalmente de la presentación del Señor.

Mario Sgarbossa y Luis  Giovannini, autores que me proporcionan datos, en los cuales me baso en parte para la redacción del presente artículo, indican que ésta es una situación de humildad por que Jesús y María no estaban obligados a este acto de obediencia.
    Louis Réau, igualmente indica que  la Virgen María no tenía que someterse a esta regla de la purificación, puesto que tuvo un parto milagroso sin perder la virginidad, es decir sin mancha alguna.
    El mismo autor citado supra indica que, para los teólogos ella da ejemplo de humildad y de obediencia a la Ley, y que ella quiso someterse a esas prescripciones legales que para ella no tenían sentido.
    Ella redime al Niño Jesús ofreciendo una pareja de tórtolas que era la ofrenda de los pobres, la de los ricos era un cordero.
    En relación a esta celebración, el emperador Justiniano decretó el 21 de febrero como día festivo en todo Oriente, en Roma se adopta esta fiesta a mediados del siglo VII, y el Papa Sergio I (667 – 701) instituye la más antigua de las procesiones penitenciales romanas, dándose el rito de la bendición de las candelas, teniéndose  testimonio de esta en el siglo X, derivándose de este rito el nombre popular de “Fiesta de la Candelaria”.
    Tomás Parra Sánchez, en relación a lo anterior nos indica que en el siglo X, los habitantes de  las Galias, hoy Francia, organizan una procesión con velas y su respectiva bendición, llamándole posteriormente la tradición como “Candelaria”, que en latín significa velas.
    Tomás Parra Sánchez a su vez menciona que en la antigüedad a esta fiesta se le denominó Ypapanti, surgiendo en el siglo IV entre los cristianos de Oriente, con el sentido de la presentación Jesús en el templo a los cuarenta días, asociándosele con la purificación de María

Otro dato importante que hay que dejar plasmado en este artículo, es el que nos refiere Louis Réau, al indicarnos que las fiestas de la Santísima Virgen María, están en relación al culto de hiperdulía que le profesa la iglesia, entre la latría específica para Dios y la dulía que les corresponde a los santos.
   Réau igualmente indica que al aparecer la bendición de las velas que ha dado su nombre a la fiesta de las candelas, ya que la procesión se hacía con cirios encendidos ofreciéndolos a la Madre de Dios,  que esta actividad religiosa tiene su origen en otra de tipo lustral pagano, el de la Katharsis, a la cual acudían con antorchas encendidas para espantar a los espíritus de las tinieblas.
   Santiago de la Vorágine o de Varazze, fraile de la orden de predicadores de Santo Domingo de Guzmán, de origen genovés, y un sobresaliente escritor de la edad media, autor de la obra conocida como la Leyenda Dorada, escrita en latín hacia el año 1264 la cual es una compilación de numerosas historias, nos indica que la solemnidad de la Purificación de la Virgen María es conocida desde tiempos muy antiguos  a través de tres nombres, siendo estos la de fiesta de la purificación, fiesta del Hipopante que quiere decir presentación o Encuentro y fiesta de las candelas.
   Este fraile dominico nos aporta datos en relación al por qué de la fiesta de la candelaria, en cuya misa los fieles portaban velas encendidas, indicando que un motivo responde al deseo de suplantar la costumbre pagana de los romanos, que en esa fecha cada cinco años honraban a Februa, madre de Marte; dios de la guerra, iluminaban por la noche, las calles de la ciudad con una enorme cantidad de antorchas y teas.
    Honrando a Februa de esta manera, pedían a Marte que por medio de los méritos de las honras ofrecidas a su madre, los hiciera victoriosos sobre los enemigos del Imperio, actividad que se realizaba cada lustro.

Virgen de candelaria en una de sus esplendorosas festividades. Celebra la misa Su Eminencia Monseñor  Quezada Toruño, Cardenal Rodolfo (Q.E.P.D.) (Fotografía del autor).

Bendición de las velas sagradas de Candelaria y los Niños Dioses de nacimiento para la misa mayor del 2 de febrero. (Fotografía del autor).