“Los políticos son siempre iguales. Prometen construir un puente, incluso donde no hay río” Nikita Kruschev
Sinceramente, no podemos esperar mucho de la mal llamada “clase política”, primero porque no existe, ya que la política es una ciencia, y en Guatemala, nadie la conoce como tal, peor aún se ha convertido en una nueva forma de enriquecerse ilícitamente, en detrimento de la economía y calidad de vida de la población en general, el ciudadano común y corriente, ese que si no trabaja no come, tiene que soportar que diariamente se publiquen nuevos actos de corrupción, siendo la misma como un riachuelo de aguas negras, con hedor y suciedad, sin que nadie haga nada por sanearlas.
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Los titulares sobre corrupción son dedicados un día al Congreso, otro al Ejecutivo, entre los dos parece que existiera una competencia de quién es el peor, lo más dramático, es que el propio Presidente, contando con todo un equipo de funcionarios, cuyo trabajo es pagado con nuestros impuestos, se arrogue la función de muchos, y en lugar de coordinar y dirigir a su equipo (si existe en la práctica) se haya convertido en un todólogo, sale todos los días en los medios, emitiendo declaraciones, o aclaraciones, innecesarias muchas, haciendo o inaugurando cualquier cosa, o en última instancia inculpando a otros gobiernos anteriores de sus propios desatinos, con un buen grupo de “comunicadores sociales” que se dedican un día sí y otro también a deslegitimar a sus oponentes, y aplaudirlo a él, aduciendo cualquier argumento falaz o no, lo importante es el mensaje subliminal que se envía: el Presidente es bueno, los malos son los de la supuesta oposición más muerta que un cadáver, o, los malos son los ministros, los funcionarios, o la Vicepresidente, porque ella sí es mafiosa, tiene toda una red de corrupción, y el Presidente ¿en qué país vive? En cualquiera menos en este, porque aparentemente no se da cuenta de nada, de lo malo que sucede todos los días en el país, que no es nuevo, pero que él ofreció cambiar, sin embargo, no se ha visualizado ni la más mínima pizca del mismo, eso sí es un tigre para defender lo indefendible, siempre cuando conviene, y sigue el círculo vicioso.
El 7 de noviembre del 2011 el Presidente declaró «El 60 o 65 por ciento de mi tiempo lo dedicaré a la seguridad, será la prioridad, van a ver un presidente interesado en la vida de los guatemaltecos» un año después, al realizar un balance de cómo ocupa su tiempo, podemos observar que no se cumplió con esa prioridad, ya que los muertos, decapitados, torturados, mujeres violadas, siguen en aumento, y no existe una política pública coherente en relación al tema, en el área de salud se propusieron 3 programas claves, Hambre Cero, Comedores Móviles y la Súper Tortilla, hasta el momento ninguno de los tres se ha implementado, mientras los niños y ancianos mueren de desnutrición, de este tema el Presidente no habla, lo que es lo mismo, no es prioritario, en relación a la educación materia pendiente en el país, ni a corto, mediano o largo plazo se visualiza una disminución del analfabetismo, ya que de construcción de escuelas no se menciona nada, y el Presidente, lo único de lo que se puede por el momento sentir satisfecho, es de la famosa reforma magisterial, de la que en lo personal, sigo creyendo que nuestro problema es de calidad no cantidad, pero al fin y al cabo, por el momento ellos deciden.
Si la prioridad del Estado según la Constitución es garantizar el Bien Común, y los temas prioritarios no son atendidos, entonces, ¿qué ha hecho el Presidente? NADA, solamente ha sido un apagafuegos, de los grandes y pequeños que crean sus “colaboradores”, mientras la sociedad espera que pasen los tres años que hacen falta, ¿para qué? Probablemente para que venga otro peor, qué indignante realidad. EL PROBLEMA NO ES LA POLÍTICA, EL PROBLEMA ES QUE EN GUATEMALA NO LA CONOCEN.