Acostumbrado a marcar a pares, el astro argentino Lionel Messi rompió ayer el récord de goles en un año natural, al anotar su 12do doblete de la temporada en la victoria por 2-1 del Barcelona en cancha del Betis.
Messi marcó a los 16 y 25 minutos para poner en ventaja por 2-0 al Barsa, sumando su 23er gol en las 15 fecha disputadas en Liga Española de Fútbol y totalizando 86 en 2012.
La cifra rompe el récord de 85 goles en un año calendario del alemán Gerd Mueller en 1972.
«Es muy lindo por lo que significa pero los más importante es el triunfo. Mi objetivo cuando empieza el año es ganarlo todo otra vez a nivel colectivo. Era muy difícil jugarle al Betis y logramos un triunfo muy importante», resumió tras la gesta Messi, quien había sido duda para jugar en Sevilla tras un golpe recibido el miércoles ante el Benfica por la Liga de Campeones.
«Leo es sobrenatural. No tiene límites», declaró su compañero Gerard Piqué. «Hay que disfrutarlo cada minuto y recordar siempre lo que nos ha dado».
Rubén Castro recortó a los 39 minutos por el Betis, pero la octava victoria en ocho cotejos de visitante del Barsa cimenta el liderato de los azulgranas en el campeonato, donde suman 43 punto s por 37 del Atlético de Madrid y 32 del Real Madrid.
El Betis vio truncada una racha de dos victorias al hilo para bajar a la quinta plaza, igualado a 25 puntos con el Málaga, cuarto.
Con sus dos dianas al equipo sevillano, ambas de colocados zurdazos tras sortear primero a tres contrarios, luego en combinación con Andrés Iniesta, Messi acumula 74 con el Barsa en lo que va de año y 12 con la selección argentina.
El rosarino, que también se convirtió en el máximo goleador histórico del club catalán en la liga con 192 tantos, aún dispondría de tres partidos más con el Barsa antes de 2013 para ampliar la distancia con Mueller.
«Estamos muy contentos por Messi. Parece imposible que un jugador pueda conseguir tantos, pero nos quedan tres partidos y esperamos ayudarlo para que lo amplíe», dijo el técnico Vilanova. «No volveremos a ver un jugador igual. Pero no solo por su capacidad ofensiva. Es una estrella mundial que también nos ayuda muchísimo cuando lo necesitamos en defensa».
Pese a la amenaza del récord, el Betis exhibió descaro desde el inicio, cuando el costarricense Joel Campbell progresó por banda derecha y puso un centro que Salva Sevilla cabeceó a manos de Víctor Valdés.
Pero Messi no podía permanecer impávido ante la oportunidad de pasar a Mueller, e igualó al germano en la primera ocasión que tuvo, escorándose en frenética diagonal hacia su zurda y soltando un latigazo imposible para el arquero.
Tras el primero de Messi, Andrés Iniesta casi mejoró el golazo con un precioso sombrero que alcanzó a desviar con la yema de los dedos Adrián San Miguel.
Pero el manchego se reservó otra exquisitez cuando recibió de Messi en el área y le devolvió el balón de taco para que el rosarino armara otro zurdazo inapelable camino del Olimpo futbolístico.
Xavi Hernández buscó la sentencia con un disparo lejano, pero nuevamente San Miguel voló para enviar a tiro de esquina.
El control del partido parecía del Barsa, pero un destello del joven Alvaro Vadillo puso al Betis en el partido, al romper el verdiblanco la defensa visitante con un pase al espacio que Castro convirtió en gol tras medir a Valdés y colocar con el interior de su diestra.
«Es el mejor jugador del mundo. Llegó dos veces y metió dos goles. Intentaremos pararlo, pero está difícil», reconoció al descanso el lateral bético, Nacho Pérez sobre el veneno de Messi.
Los locales insistieron al inicio de la segunda mitad con un centro de Salva Sevilla que repelió Valdés con ayuda del travesaño, y Castro tampoco acertó a rematar el rechace.
Un tiro de esquina botado por Beñat Etxeberría lo despejó el argentino Javier Mascherano hacia su propio poste, y a continuación Alejandro Pozuelo impactó el tercer balón del Betis en la madera, de potente volea.
Superado el susto, Messi casi logró el triplete con remate cirquense que San Miguel desvió al poste y cuyo rechace Alba envió al travesaño.
«Nuestra primera media hora ha sido de las mejores que hemos hecho, pero el Betis se animó, nos apretó en la segunda parte y tuvo ocasiones muy claras», reconoció Vilanova.
Dos leyendas del gol
Ochenta y cinco goles en un año calendario se dicen rápido, pero la marca que superó Lionel Messi ayer sólo fue alcanzada previamente por un futbolista, cuyo nombre se asocia irremediablemente con el gol: Gerd Mueller.
Apodado «Der Bomber» (El Bombardero) por sus potentes disparos al arco, el prolífico delantero alemán de los años 60 y 70 comparte con el astro argentino la sed insaciable por perforar redes contrarias, su menudo tamaño, cierto aspecto mundano poco asociado a un deportista de élite y la posición de delantero; aunque en caso de Mueller mucho más centrada.
Estandarte junto con Franz Beckenbauer del Bayern de Munich que se coronó campeón de Europa en tres temporadas consecutivas (1974, 1975 y 1976) y la selección alemana que ganó el Mundial de 1974, Mueller vivió un año de ensueño en 1972, cuando además de ganar la Eurocopa metió 85 goles, para promediar uno cada 4,29 días.
Messi superó la cifra ayer al meter dos dianas en el duelo del Barcelona ante el Real Betis en la liga española.
«Es muy lindo por lo que significa pero los más importante es el triunfo. Mi objetivo cuando empieza el año es ganarlo todo a nivel colectivo», resumió humildemente tras la gesta Messi, quien también superó los 190 goles de César Rodríguez para convertirse en máximo cañonero en liga del club azulgrana, con 192.
Al argentino, que ya rebasó los 75 goles de Pelé en 1958 el pasado 11 de noviembre en Mallorca con un doblete, le restan tres partidos en lo que queda de año para seguir sumando la cifra histórica.
«Estamos muy contentos por él. Parece imposible que un jugador pueda conseguir tantos, y esperamos ayudarlo para que lo amplíe», dijo el timonel Tito Vilanova antes de deshacerse en elogio sobre el astro: «No volveremos a ver un jugador igual».
En un 2012 mágico en el aspecto anotador, Messi se ha acostumbrado a vivir grandes noches, la mayoría ante su público.
Doce meses dan para mucha «Pulga», y la afición azulgrana ha gozado de partidos como el de sus cinco goles en la goleada por 7-1 sobre el Bayer Leverkusen en octavos de final de la Liga de Campeones, el 7 de marzo.
Era la primera vez que alguien conseguía cinco tantos en la competición, pero Messi tardó sólo 13 días en volver a dejar huella, rebasando la marca de 232 tantos de César Rodríguez como goleador histórico del club azulgrana. No contento con igualar el registro de 57 años de antigüedad, el «10» regaló un triplete para alcanzar los 234.
Siempre resulta complicado comparar décadas, y el fútbol ha evolucionado notablemente en los 40 años que separan los 86 tantos de Messi de los 85 de Mueller. Pero el alemán opina que «era más difícil marcar goles en mi época: tenías delante al defensa central y un líbero. Siempre había dos hombres para marcar al delantero. Ahora solo hay uno.».
La teoría es cuestionable viendo algunos de los tantos de Messi, escurridizo como Mueller cuando se encuentra rodeado de contrarios, y a menudo víctima de la dureza de los zagueros, que no saben cómo frenar su combinación de potencia, velocidad y talento gambeteador.
El Barsa fichó a Messi por vía del técnico Carles Rexach y tras hacerse cargo del tratamiento hormonal de crecimiento de «La Pulga», de quien había dudas sobre su físico. El arribo de Mueller al Bayern en 1964 también desconcertó al entrenador Tschik Cojkovski, quien no tardó en apodarlo «Bajito Gordito Mueller».
Pero si un trazo comparten es su capacidad de asociación con sus compañeros. Con cada nuevo galardón conquistado, Messi recuerda que su éxito personal se debe al trabajo del colectivo, y la videoteca confirma que, aparte de su desbordante talento individual, tanto «La Pulga» como el «Bombardero» consiguieron buena parte de sus goles participando del juego coral de sus equipos.
Las combinaciones rápidas e intuitivas, al primer toque, incluso sin mirar, entre Messi y el resto de formados en la cantera azulgrana tienen precedente en el Bayern de Mueller, donde el germano tejía jugadas de parecida estampa apoyándose en Uli Hoeness o Franz Roth, aunque con menor fluidez.
Messi ya batió el récord de Mueller de 67 dianas en una temporada el 2 de mayo. Acostumbrado a superarse, registró una más, 68, con el triplete ante el visitante Málaga.
Veintitrés días después, en su último partido del curso, la final de la Copa del Rey, el rosarino estableció el récord definitivo de 73 con el segundo de la victoria por 3-0 sobre el Athletic de Bilbao.
Previamente, el 6 de mayo había anotado su gol 50 en la liga, otro récord, marcando los cuatro de la goleada al Espanyol en el derbi y la despedida del técnico Pep Guardiola ante su afición. Pero ese medio centenar resultó agridulce por la cesión del campeonato al Real Madrid.
Alimentando la teoría de Mueller, cabe señalar que los registros de los máximos cañoneros en aquella década palidecen en comparación a los números actuales: Mariano Arias (Oviedo) y Carlos Ruiz (Athletic) se llevaron «Pichichis» respectivos en 1973 y 1975 con apenas 19 redes. Y José Garate y el propio Rexach compartieron el galardón en 1971 con 17.
Su descubridor explica que «el fútbol ahora es más zonal. Antes se marcaba más al hombre y se daban más patadas». Pero Rexach tiene clara la diferencia: «Mueller tocaba cinco pelotas en un partido y metía tres o cuatro goles. Messi interviene más en el juego. Marca goles, pero también los da».
En 1972, Mueller contaba 27 años, dos más que Messi en la actualidad. El «Bombardero» duró siete al más alto nivel, optando por retirarse en la liga estadounidense, donde sufrió problemas con el alcohol.
Así como su nula predisposición a cambiar de club en un futuro, el astro del Barsa reconoce que apenas ha visto alguna imagen de su predecesor en los anales futbolísticos, aunque admitió respecto al récord que «soy competitivo y me gusta ganar».
Ciertamente, el rosarino también sufrió días tristes en 2012. Los dos más sonoros fueron espaciados en solo 72 horas. El 21 de abril se quedó sin marcar en el clásico contra el Real y el equipo cedió una derrota clave en el Camp Nou para que los blancos acabaran coronándose. Y el 24, vivió su noche más aciaga sobre el mismo escenario al fallar un penal en la vuelta de semifinales de la Champions, quedando eliminado tras empatar con el Chelsea.
Y el miércoles, en un partido contra Benfica por la Liga de Campeones, Messi salió en camilla tras sufrir un golpe en la rodilla izquierda en una acción clara de gol, lo que por un momento prendió las alarmas al parecer que se trataba de una lesión seria. Finalmente, fue sólo una contusión y el argentino fue convocado para el duelo con el Betis.
Pero el inicio de temporada a todo tren del Barsa y Messi, líderes invictos en la liga, coincide con un feliz final de año fuera de la cancha, donde el astro celebró el nacimiento de su primogénito, Thiago, el pasado 2 de noviembre.
Dice el refrán que un recién nacido siempre llega «con un pan bajo el brazo». A «La Pulga» le sobran ingredientes y alicientes para seguir horneando goles. Y la gran clave: tiempo.