Crimen organizado y corrupción “cooperan” para operar impunemente


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Aunque son fenómenos diferentes, existe una relación de “cooperación” entre el crimen organizado y la corrupción, de acuerdo con expertos.

POR JODY GARCIA
jgarcia@lahora.com.gt

Transparencia Internacional define la corrupción como el mal uso del poder encomendado para obtener beneficios privados; por su parte la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional define el fenómeno del crimen organizado como un grupo estructurado que actúa concertadamente con el propósito de cometer ilícitos con miras a obtener beneficios económicos u otro de orden material.

Y aunque son problemáticas diferentes, las dos interactúan y se mantienen en un círculo vicioso para poder realizar sus actividades “libremente”, es decir, amparados en la impunidad.

Según  Brener López, de la Fiscalía contra la Corrupción del Ministerio Público, “la corrupción es el alimento del crimen organizado”, ya que cuando los recursos no son destinados para las personas que los necesitan, porque son sustraídos o desviados, se desata la delincuencia y deja un espacio para que organizaciones criminales capten a estas personas que buscan una oportunidad de salir adelante.

Por aparte, la analista Carmen Aida Ibarra, del Movimiento Pro Justicia, consideró que si bien ambos son parte de un ambiente criminal, son fenómenos diferentes e independientes, que se ayudan mutuamente.

“El crimen organizado necesita que haya corrupción para poder generar impunidad, y al mismo tiempo la corrupción se fortalece si se amplía la medida que el crimen organizado penetra las instituciones. Es un círculo vicioso”, indicó.

También refirió que la delincuencia organizada, como conjunto de fenómenos criminales, busca hacer uso de la institucionalidad y la violencia para generar enriquecimiento ilícito, poder económico y político.

Ibarra refirió que dentro de las actividades criminales básicas de este sistema están la narcoactividad, el contrabando, la trata de personas, la venta ilegal de armas, las redes de prostitución, ilícitos que para poder llevarse a cabo necesitan un cuadro alejado de transparencia, es decir “un panorama que los deje actuar libremente, con políticos, funcionarios, fuerzas de seguridad corruptos, entre otros”.

LA CORRUPCIÓN
La corrupción es un fenómeno criminal grande que se mueve según estructuras, pero también hay corrupción en donde se necesitan unas pocas personas, y no necesariamente de todo un sistema, aseguró la analista.

De acuerdo con su criterio, esta problemática es un componente del crimen organizado, pero “el fenómeno de la corrupción puede vivir sin él”.

En Guatemala, este tipo de comportamiento político y social se incrementó, se estructuró y se consolidó en los últimos trece años, analizó Ibarra.

Pero según consignó, “desde el gobierno de Alfonso Portillo para acá, desde el Gobierno mismo se ha impulsado esto, ya no es solamente una complicidad de dos o tres, sino se mueve en grandes estructuras”, enfatizó.

Ayer el presidente Otto Pérez Molina reconoció que la corrupción se ha encontrado no solo enraizada, sino también generalizada y sistematizada en el Gobierno.