Es explosiva la situación entre la Franja de Gaza y el Estado de Israel


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La Embajada de Israel acreditada ante el Gobierno de Guatemala emitió hace unos días un comunicado especial, urgente, en el que informó circunstanciadamente acerca de graves amenazas e incesables agresiones con misiles y raquetas que han venido realizando los palestinos de la Franja de Gaza, controlada por los terroristas de Hamas, desde el inicio del corriente año (2012), hasta hoy, contra alrededor de un millón de la población civil de una parte de su territorio.

Marco Tulio Trejo Paiz


Los despiadados ataques de los palestinos, según se asienta en el comunicado aludido, tienen evidentes propósitos de tipo militar como para provocar una gran confrontación susceptible de degenerar en un terrible incendio que puede extenderse a toda la región del Asia Occidental y Sudoriental, aunque, como es lógico suponer, podría arrastrar a la guerra a muchos países aliados de los agresores.

    Israel se ha abstenido de responder a los ataques de Hamas -organización que se dedica a sembrar el estado de terror- con el legítimo derecho internacional que le asiste, mas no ha decidido una acción capaz de frenar de una vez por todas la insoportable acción de destrucción y muerte contra su sociedad civil para evitar una conflagración frontal con los agresores palestinos, pero ya se le está agotando la paciencia, como se indica en la información de la representación diplomática a título de advertencia, no propiamente de una seria amenaza.

    Osada y temerariamente, Hamas y, por cierto,  no todos los pobladores de la Franja de Gaza, han declarado que Israel no tiene derecho a vivir en la tierra que ocupa con el consenso de la abrumadora mayoría de los estados de todo el mundo que están representados en la Organizaciones de las Naciones Unidas, incluida Guatemala, en cuyo nombre votó Jorge García Granados. Es significativo que haya sido plantado un árbol en una plaza israelí, recordando el respaldo de nuestro país, por medio de García Granados, al reconocimiento del pequeño gigante del Cercano Oriente.

    El loco que diabólicamente gobierna Irán, Ahmadinejad, también tiene ganas de borrar del mapa a  Israel, pero a lo mejor le saldrían los tiros por la culata como a Gamal Abdel Nasser, cuando éste ejercía el poder en Egipto durante la guerrita relámpago de los seis días. Había dicho fachendosamente que echaría en el mar al acosado país hebreo.

      El gobierno israelí llama a las naciones del  ámbito internacional a alzar su voz de solidaridad y apoyo al Estado judío en esta hora que es más de guerra que de paz en  la candente  zona del Asia. Cuenta, como es sabido, con la ayuda de la superpotencia del norte de nuestro hemisferio y con la de sus aliados que, a la vez, son poderosos.
     
       Contrariamente a lo que declara aviesamente, sin ambages ni reticencias Hamas, Israel tiene legítimo pleno derecho de vivir en el pequeño territorio que ocupa. Es el pueblo privilegiado de Dios, como  lo expresa la Biblia, que desde mediados de la pasada centuria fue constituido como Estado con todas las de ley, por decisión clara, solemne e histórica  de la ONU.

    Se está haciendo tarde para que los palestinos hablen con un lenguaje pacifista, no con el guerrerista,  antes que otra cosa pase. Israel merece el reconocimiento de toda la Palestina y de todo el resto de las naciones del mundo. ¡Sí, señores que están siendo arrastrados a la violencia de la guerra regional con chisporroteos a escala mundial. Por de  pronto, según se sabe, Israel  está preparado, muy blindado, para defenderse de una agresión militar de sus enemigos!