Los precandidatos presidenciales demócratas estadounidenses señalaron anoche, durante su segundo debate televisivo, que pretenden poner en el centro de su política un pronto retiro de las tropas norteamericanas de Irak.
Durante el debate de dos horas en Manchester, estado de New Hampshire, ocho candidatos demócratas compitieron entre otros sobre cuál de ellos terminará más rápido con la presencia militar norteamericana en Irak.
La senadora Hillary Clinton, la candidata con mayores posibilidades, según las últimas encuestas, prometió que inmediatamente después de su asunción se ocupará del retiro de los soldados norteamericanos. Además acusó a los iraquíes de ser incapaces de capitalizar su libertad tras la caída de Saddam Hussein.
El senador afroestadounidense Barak Obama, el rival más duro de Hillary Clinton, también se mostró a favor de un pronto retiro. Exigió, en cambio, que las tropas sean enviadas a Afganistán, para luchar allí contra la red terrorista Al-Qaeda, según dijo. Obama, quien ingresó al Senado recién en 2005, destacó que se opuso a la guerra de Irak desde el principio. También mencionó la necesidad de reformar el sistema de salud.
El ex senador John Edwards criticó a Clinton y Obama porque recientemente votaron en el Senado contra una ley de presupuesto bélico para Irak sin un cronograma de retiro, sin haber aclarado previamente en público su postura.
«En silencio fueron a votar, y votaron bien. Sin embargo, hay una diferencia entre liderazgo político y hacer leyes», señaló Edwards. Volvió a disculparse por haber votado, igual que Hillary Clinton, a favor de la guerra en 2002. La senadora, en cambio, insistió hoy en que en aquel momento actuó de acuerdo a sus conocimientos y en conciencia.
«Creo que es importante destacar que esta es la guerra de George Bush», dijo Clinton. «Estamos intentando terminar con la guerra, y cada uno de nosotros lo ha dejado muy claro».
«Las diferencias son menores. Las diferencias entre nosotros y los republicanos son importantes», agregó, e insistió en que su voto a favor de la guerra fue «sincero», basado en la información que tenía en ese momento.
Clinton también buscó culpar a los iraquíes, y honró a las tropas estadounidenses que, según ella, otorgaron una posibilidad para la democracia que los iraquíes desperdiciaron.
«Le dieron al pueblo iraquí la posibilidad de elecciones y de tener un gobierno. Son los iraquíes quienes no sacaron ventaja de esa oportunidad», señaló.
En cuanto a Irán, llamó a intensificar la vía diplomática, pero insistió en que debe evitarse «a toda costa» que el régimen de Teherán obtenga armas nucleares.
El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, un ex embajador en Naciones Unidas, afirmó que de ser presidente pedirá al Congreso «desautorizar» la guerra de Irak, la cual calificó de guerra civil.
Edwards y Richardson además destacaron que de ser presidentes una de las principales metas será reestablecer la «autoridad moral» estadounidense en el mundo.
Otros temas en el debate fueron la política energética, el medio ambiente y propuestas para expandir el seguro médico.
En el pequeño estado de New Hampshire, en la costa este norteamericana, se realiza tradicionalmente la primera primaria antes de las elecciones presidenciales, esta vez a comienzos de 2008. Los miembros del partido votan entonces por sus candidatos.
Ganar en New Hampshire no significa ser candidato presidencial. Sin embargo, quien allí tiene resultados especialmente malos, en la mayoría de los casos no puede recuperarse y tiene problemas para conseguir donaciones para la continuación de la campaña electoral.
La Constitución impide a Bush buscar un tercer mandato. Los votantes elegirán un nuevo presidente en noviembre de 2008.
Los republicanos mantendrán su propio debate presidencial el martes en Manchester.
Hillary Clinton, senadora demócrata.