Habilidad de escuchar


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En estos días Raymundo y todo el mundo estamos hablando sobre el tema del diálogo en relación a lo que se debe hacer ante una crisis como las varias ocurridas este año.

Hoy quiero apuntar diferentes ideas sobre cómo se aplica la habilidad de escuchar a las distintas situaciones que vivimos en la sociedad:

Raymond J. Wennier


1. Escuchar, más que hablar. Dejar hablar, no se puede escuchar mientras se habla. Hay que escuchar a los otros  para tomar en cuenta su información y no solamente la opinión y poder hacer decisiones inteligentes. Un grupo que entiende el tópico, actúa mejor que cuando una sola persona lo entiende.
2.  Escuchar atenta y activamente; no pasivamente desviando su atención a otras personas. Tratar de atender a varios a la vez, resulta en no entender y atender a ninguno. ¿Cómo se pueden considerar los otros puntos de vista si no se escuchan y no se entienden porque no se les ha prestado una atención activa?
3. Si se entienden los puntos de vista, se pueden hacer las preguntas correctas para aclarar lo dicho si es necesario.
4. Parte de saber escuchar es no interrumpir a la otra persona; hay que darle tiempo a que diga todo lo que tiene que decir. Si se le interrumpe, se demuestra que se está pensando en  responder a la primera parte de lo dicho por la otra persona y no al contenido total.
5. Concentrarse sobre lo que la otra persona dice, fijarse en las palabras, las ideas y el ánimo con que se aborda el tema.
6.  Demostrar que se está escuchando; ver a la cara, ojos, boca y por supuesto a las manos. Esa observación puede decir mucho sobre si se habla  con convencimiento o no. El lenguaje corporal es recio y claro.
7. No personalizar la comunicación en forma negativa. No es a la persona sino sus ideas las que han de escucharse para poder reaccionar a ellas.
8. Hay temas que no se pueden discutir (escuchar/hablar) sin que intervengan las emociones que prohíben una discusión objetiva. Si las emociones predominan, es muy difícil mantener concentración en el tema.
9. Controlar las emociones es controlar la cólera. No enojarse por lo que los otros  digan; la cólera puede hacer incomprensible el significado de las palabras.
10. Dependiendo de cómo se responda, se puede causar que los otros se cierren y no expresen sus ideas, su ánimo y mucho menos su actitud. Argumentar y criticar desde el inicio del intercambio, pone a los otros a la defensiva. Demuestra que se quiere dominar e imponer autoridad. No se demuestra que se está escuchando con la intención de entender el punto de vista de los otros.
11. No asumir que las otras personas usan las palabras de la misma forma que usted; que no dicen lo que quieren decir pero usted entiende lo que querían decir; que están enojados porque están entusiasmados y que no tienen ética porque están tratando de que usted comparta su opinión. Suposiciones tales pueden interponerse en el camino hacia la comprensión, el acuerdo o el compromiso.
12. Tratar de mantener un estereotipo de estilo de personas, no produce una clara imagen de cada quien ni de un grupo. No todas las personas tatuadas son mareros. En Estados Unidos para las elecciones recién pasadas fue claro que los candidatos a todo nivel, municipal, Congreso o Presidencia, hacían una distinción de características entre ser republicano o demócrata. Marcaron las diferencias para que los votantes tuvieran claro por quien votar.
13. Siguiendo lo anterior, hay que evitar hacer juicios apresurados sobre otras personas u otros grupos; espere a que todos los elementos se presenten para hacer cualquier juicio. Hay que estar consciente de los propios prejuicios cuando se está hablando con otros para que esos no interfieran cuando se escucha a los otros. Muchas veces saltan situaciones penosas porque una de las dos partes no está poniendo atención; no están escuchando.

Recordemos que la interacción humana es de doble vía. ¿Qué dijo? ¿Puede aclararme su idea?