El sector empresarial representado por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif) llama a reflexionar el reciente mensaje de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) “dada su relevancia y pertinencia en el momento actual”.
POR REDACCIÓN INTERNET
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El Cacif acoge el interés de los obispos guatemaltecos de enviar un mensaje de apremio a los principales sectores políticos, económicos, sociales y religiosos para que asuman sus responsabilidades en este momento de prueba que vive el país, señaló el sector empresarial en un comunicado.
Según el Cacif, aunque existen personas y entidades que desempeñan un gran papel en las variadas circunstancias que el país enfrenta, “es evidente que hay otras personas, grupos e instituciones cuyo comportamiento contribuye a un clima de violencia y de confrontación social”.
El sector empresarial hace propia la inquietud de los prelados de la Iglesia Católica, por generar un cambio de cultura en que prevalezca la persona humana, el respeto a la vida, el Estado de derecho y el bien común, que permita superar con firmeza cualquier interés egoísta, mal intencionado y violento que esté amenazando a la sociedad guatemalteca, indicó.
El pasado 20 de noviembre la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) emitió un comunicado con el título “¿Entonces, qué debemos hacer?”, en el que hacía un llamado a la generosidad y a la solidaridad ante los últimos acontecimientos vividos en el país y se expresó sobre una variedad de temas de importancia nacional como la conflictividad, la violencia, la corrupción y sobre el actuar de sectores como los partidos políticos, la empresa privada y las organizaciones sociales.
Los obispos también señalaron una serie de posibles soluciones frente a la conflictividad como fomentar el Estado de derecho y el respeto a las leyes; la promoción del diálogo para establecer consensos y permitir lograr un modelo de desarrollo que sea más incluyente, y por parte del gobierno, disipar la sospechas de que es un gobierno “militarista e intolerante”, proclive a favorecer a la iniciativa privada y sus proyectos por encima del bien común.
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