En el país de la eterna, llamado guateanómala (3)


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Donde es más fácil, expedito y tranquilizador culpar a la naturaleza de las tragedias nacionales – terremotos, inundaciones, sequías –, y exculpar así al famoso sistema, las arraigadas injusticias, las enormes desigualdades económicas, más un turbador etcétera.

René Leiva


Donde el reelecto Presidente de Yanquilandia – país donde se realizan los más ambiciosos y codiciosos sueños de los americanos de toda América –, don Barack Obama, tiene enemigos más o menos acérrimos, que no son precisamente anglosajones ni demasiado multimillonarios ni pertenecen al Tea Party, pero sí son racistas, enemigos de pagar impuestos y de la inversión social; republicanos, macartistas y reaganistas de engusanado corazón.

Donde la vida no vale nada pero la muerte sale cara.

Donde cualquier beneficio de la duda a un gobierno apesta a guardado, a moho, a rancio, a gastado, a reciclado, a réplica, a copia infiel…

Donde un terremoto, por ejemplo, es un trágico pero oportuno distractor de ineptitud, impostura, autoritarismo gubernamentales.

Donde, según testimonios bien documentados y publicados, no es necesario estar muerto para vivir, conocer, padecer el infierno tan temido.

Donde la esperanza colectiva hace mucho que murió pero sus devotos siguen sin enterarse y confiando en su consolador cadáver.

Donde la oligarquía y el empresariado derechista, tradicionales odiadores profesionales del Estado, aprovechan y viven de buena parte del Presupuesto General de la Nación – aparte de la aberración histórica de empresarios metidos a políticos.

Donde la deuda flotante además de diversas taras tiene sobrepeso.

Donde al Ministro de Comunicaciones, I, y V., precandidato presidencial, los canales de televisión “guatemaltecos” (sic), y sus telenoticiarios le hacen propaganda política disfrazada de información, ¿a qué precio?, igual que a Álvaro “Mono de Oro” Arzubico.

Donde la elaboración minuciosa de vistosas cortinas de humo es política de Estado.

Donde el elegante abogángster, defensor de genocidas, de violadores de los derechos humanos y de capos del crimen organizado es un prestigioso y costoso miembro del foro.

Donde la tristemente famosa hora chapina es una tara histórica, cultural, folclórica… ¿biológica?

(Con el invaluable apoyo logístico del investigador y académico Perogullo Pérez y Pérez.)