Con la visión de plantear una metodología investigativa, planificar, crear hipótesis criminal y un plan de trabajo que permita la resolución de un caso, se instruye diariamente al grupo de 160 investigadores hombres y mujeres, que conforman el Departamento de Delitos contra la Vida de la PNC, quienes se han convertido en un pilar importante en la investigación y esclarecimiento de muertes violentas o de alto impacto.
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Gustavo Adolfo Pineda Carías tenía 27 años, cuando fue asesinado en marzo de 2010, a inmediaciones del Cerrito del Carmen, en la zona 2. Con una convicción firme y un compromiso que parecería extraño dentro de la institución policial, trabajaba junto a un grupo de investigadores en la supervisión y coordinación para el esclarecimiento de casos relacionados con muertes violentas de mujeres y pilotos del transporte en el área metropolitana.
El “Oficial Pineda”, como prefería que le llamaran, siempre estuvo consciente de los riesgos que corría, aun así continuó con su labor, al punto de dejar la vida en ella.
Él era parte del grupo de jóvenes policías que conforman el Departamento de Delitos contra la Vida, quienes son entrenados con la visión de planificar y crear un plan de trabajo que permita resolver un caso.
Según Juan Pablo Ríos, asesor del Ministerio de Gobernación (Mingob), los investigadores han sido entrenados por países como España, Colombia, Estados Unidos, Israel, Puerto Rico y Corea, entre otros.
El perfil de los policías es de educación media, muchos de ellos asisten a las aulas universitarias para profesionalizarse en Criminalística y Criminología, Ciencias Jurídicas y Psicología.
El trabajo y la capacitación les ha permitido tener injerencia y notable participación en el esclarecimiento de casos como la explosión de una bomba incendiaria en un bus de las Rutas Quetzal, la muerte del cantautor argentino Facundo Cabral, la desarticulación de la clica Solo Raperos (SR) y el reciente caso de los crímenes imputados a Carlos Arturo Rubio Parra, exestudiante de la Escuela Politécnica.
DIGNIFICACIÓN
Según Adela de Torrebiarte, comisionada presidencial para la Reforma Policial, la cooperación de diferentes países que han apoyado para darles herramientas y un espacio “decente”, a los policías que unifican esfuerzos en su trabajo, les ha permitido convertirse en un “modelo exitoso”.
“Es un verdadero trabajo de equipo, confían mucho uno en el otro, son muy institucionales. Están en un lugar bastante adecuado, sin ser de lujo es decente, es un espacio donde el policía está en mejores condiciones”, refiere.
La funcionaria explica que el departamento se instaló físicamente desde 2007, con el apoyo de la Cooperación Española, pero fue hasta en 2009 que fue inaugurada su nueva sede.
Por su parte, Verónica Godoy, directora de la Instancia de Monitoreo y Apoyo a la Seguridad Pública (IMASP), considera que el trabajo de este departamento es bueno y esto es visible en los resultados obtenidos en los casos de investigación.
“Me parece muy bueno, es una de las unidades que mejor funciona, la muestra son los resultados que ha dado. Es cierto que trabajan de la mano con el Ministerio Público (MP), pero realmente ellos realizan una buena función en la investigación, el trabajo está a la vista”, refiere la entrevistada.
A decir de la profesional, la dignificación que va dentro de una infraestructura adecuada, el apoyo de la cooperación internacional y la visión de personal policial, ha permitido construir un modelo diferente dentro de la PNC, el cual también debería ser replicado en el área de municipios y de otras unidades.
“Allí se conjugan varias cosas, el personal que ha sido bien seleccionado, la capacitación que se le ha dado, el control, y por supuesto la infraestructura que apoya o aporta a la dignificación, por supuesto, tiene mucho que ver con el resultado que dan”, concluye.