Anhelo de paz en el Mar de China Oriental


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Mahatma Gandhi afirmó: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”. La Paz simboliza la esperanza de poder seguir adelante, de continuar avanzando en nuestro diario vivir. Los seres humanos de hoy, de repente parecen estar perdidos: ya no existe la bondad, la piedad ni el perdón, solamente guerras, venganzas y odio.

Grecia Aguilera


Es muy cierto que la justicia y la venganza persiguen al crimen, pero hay momentos y situaciones tan terribles y peligrosas que las personas debieran dominar sus sentimientos, su propio dolor, y a veces hasta sus creencias para contener el odio que puedan sentir hacia otros seres humanos que de una u otra forma han provocado su ira, porque como lo ha dicho el filósofo chino Lu-Ki ‘El bien y el mal entremezclados viven’. Hay que meditar que durante una guerra, y después, vienen la destrucción, la desgracia y la miseria; la vida se convierte en una tragedia diaria porque entonces no hay alimentos, agua, electricidad, combustible, medicamentos, ropa, trabajo y muchas otras cosas, esenciales para los que con suerte logran sobrevivir. Las generaciones actuales deben rechazar las guerras: los jóvenes fuertes de hoy deben tomar conciencia, ser generosos, y con su trabajo y esfuerzo, estar dispuestos a levantar la voz para evitar más destrucción en el mundo y resguardar a toda costa lo más preciado que tenemos: nuestro planeta Tierra, conjuntamente con todo lo que se ha logrado, para mantenernos de verdad en el marco de un desarrollo sostenible. Pienso que toda acción positiva puede llevarnos a construir la paz. Un gran ejemplo es la “Iniciativa de Paz en el Mar de China Oriental” que propuso el pasado domingo 5 de agosto de 2012 el Presidente de la República de China (Taiwán), Ma Ying-Jeou, que trata sobre el diferendo territorial entre Japón, China Continental y Taiwán, sobre un grupo de islas en el mar de la región. La iniciativa tiene como objetivo solucionar pacíficamente este conflicto, asegurar la paz en el lugar y acordar de forma equitativa la utilización de los recursos naturales de las islas. El archipiélago se conoce con el nombre de Islas Diaoyutai en Taiwán; Islas Senkaku en Japón e Islas Diaoyu en China Continental.  Se encuentran ubicadas al sur de Japón, al noreste de Taiwán y a una equidistancia de China Continental. Se cree que en la zona se hallan reservas de petróleo y gas natural, además de ser un buen lugar para la pesca. En el siglo XV los chinos descubrieron estas islas y las nombraron Diaoyutai (Plataforma de Pesca), Huangwei (Cola Amarilla), y Chiwei (Cola Roja). El Presidente Ma, basándose en una auténtica búsqueda de paz y estabilidad regionales, así como también en el desarrollo sostenible para procurar un camino justo hacia la coexistencia y prosperidad mutuas, exhorta a las naciones implicadas para “abstenerse de tomar cualesquiera acciones antagonistas; aplazar las controversias y no abandonar el diálogo; cumplir con el Derecho Internacional y resolver la contienda a través de medios pacíficos; buscar el consenso por un código de conducta en el Mar de China Oriental; establecer un mecanismo para la cooperación en la exploración y utilización conjunta de los recursos minerales en el área; conservar y administrar conjuntamente los recursos vivos y mantener la seguridad en el Mar de China Oriental.” El Presidente Ma Ying-Jeou anhela que esta discordia se resuelva, con el propósito de mantener la paz, la cooperación y el beneficio mutuos en ese sector del Océano Pacífico. Taiwán es un país amante de la paz, y siempre ha sostenido que todo conflicto internacional debe resolverse pacíficamente de acuerdo con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.