El mayor presupuesto de la historia


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Previamente hubo las naturales expectativas, por tratarse de un monto astronómico. No era para menos la condición consistente en superar cifras sin precedente ligadas al asombro y preocupación ciudadana. Sin embargo, los mecanismos existentes en el quehacer legislativo salieron a flote y el resto en su aprobación encima del mínimo de 105 votos.

Juan de Dios Rojas


Vuelven una vez más las cuantías del orden millonario, característica notoria de sobrepasar cantidades fabulosas en época denominada de crisis económica. Habida cuenta que las restantes resuenan también en los oídos del colectivo. Crisis marcada de valores humanos, administrativa, gubernamental, que llegó para quedarse quién sabe hasta cuándo.

Ajena a ser una lumbrera en cuestiones de orden político, social y científico, el hombre de a pie considera cómo se las mueven, a efecto de echando mano a los medios se justifica el fin primordial. Sea por equis o por ye motivos ya está aprobado el Presupuesto 2013 del Estado, cuando nos encontramos ante el epílogo de un año tormentoso en alto grado.

Por sabido se calla que prevén los ingresos y egresos durante ese espacio de tiempo volandero, colmado de incidentes de diversa índole, a tiempo de dar luz verde a tan importante gestión a cargo del parlamento. A simple vista cree todo connacional el caso delicado del renglón de ingresos tiene preeminencia el membrete de préstamos.

De consiguiente cualquier persona con solamente dos dedos de frente estima la magnitud precisamente de la deuda externa que avanza más y más. Generaciones diversas, inclusive quienes aún no han nacido tienen a modo de estigma, el compromiso de estar hipotecados hasta la coronilla, ¡qué cosas ocurren en Guatemala! deja la invencible carne de gallina.

Analistas de enjundia aseveran con claridad fácil perceptible que persiste siempre la intencionalidad de inversión, que a la postre y sobre la marcha difieren, por cuanto después vienen las transferencias de triste recordación a ocupar lugar. Eso de exigir la existencia de candados y dientes es cantaleta difícil de tragar, merced a la desconfianza.

En la antesala del momento de aprobar el presupuesto mayor de la historia, el ambiente congresil tuvo una atmósfera increíble de inconsciencia diputadil. Nada menos que en una euforia mal entendida algunos congresistas quemaron cohetillos y ¡qué viva la Pepa! No les basta el continuo uso de megáfonos estridentes en las plenarias.

El Presupuesto del Estado para el 2013 cobró vida anticipada por cuestiones de permitirlo el reglamento de rigor. Con sus respectivos admiradores y beneficiarios, también con los índices acusadores correspondientes sostienen una verdad meridiana, ajena a marcha atrás. El hecho convincente insoslayable de conformar en síntesis una danza de millones.