Si algo deben hacer los latinoamericanos, para preparar un exitoso camino comercial y económico para las generaciones del futuro, es iniciar estrategias con el fin de fortalecer su posición en el momento de negociar y comerciar con China Continental. Latinoamérica ya es sensible a ese pensamiento, especialmente tras la finalización, el 18 del corriente, de la VI Cumbre Empresarial entre China, América Latina y el Caribe, celebrada en la ciudad oriental de Hangzhou.
“China es muy grande como para que un solo país trate de abarcarlo de manera individual”, comentó el viceministro de Comercio costarricense, Fernando Ocampo, por eso “hay una sensibilidad creciente para ver qué estrategia diseñamos entre todos para sacar mayor ventaja de este mercado”, dijo.
“Países como Perú, como Chile ya vienen haciendo pasos muy importantes (tratados de libre comercio con China, igual que Costa Rica), y yo creo que ahora, a nivel latinoamericano, si bien todos competimos por llegar al mercado de China, es tiempo de que empecemos a pensar en estrategias conjuntas de cómo sacar provecho”, recalcó.
“El mundo de hoy requiere que uno esté constantemente reinventándose y buscando nuevas oportunidades”, amplió.
Pero, ojo, ningún país latinoamericano que se precie mencionó en algún momento que Latinoamérica debe regalar sus recursos naturales a las potencias extranjeras con bajos porcentajes. Por el contrario, el recurso humano que por siglos se ha vendido en Guatemala como un recurso barato, debe preciarse. Relativo a esto último, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) dijo literalmente: “Lo que no puede ser en América Latina es que estemos basando nuestra competitividad en la flexibilidad laboral, en la precarización del empleo. Por eso hay que sentarse a conversar, porque América Latina no puede sacrificar a sus trabajadores en aras del capital.”
Realmente debe buscarse un balance más claro y equitativo entre el capital y el trabajo, con el fin de que haya una mayor distribución de la riqueza para que impulse el consumo y por ende, la economía. Recuerdo que esa fue la teoría de Ford y la explicó cuando le preguntaron por qué le pagaba tan bien a sus empleados. Él dijo que quería que cada uno de sus empleados tuviera el dinero para comprar un carro, de esa manera el movimiento del capital se activaría con fuerza.
Guatemala debe buscar de inmediato una posición dentro de las fuerzas que se conjugan desde ya, para ganar la oportunidad de comerciar con China, quien tiene muchas necesidades. Para eso es bueno que se piense en instituciones hace tiempo formadas para estos fines, tales como el Mercosur y la Unasur, con el fin de tratar de avanzar en estrategias comunes de inclusión frente al resto del mundo. Guatemala, obviamente no puede jugar sola el balón contra China.
Estuve en el Encuentro Nacional de Empresarios (Enade) el pasado 11 de octubre y, quizás lo que realmente valió la pena pagar de mi bolsa Q600.00 por la entrada, fue que de todo el programa presentado, lo verdaderamente relevante fue la maravillosa experiencia de escuchar al Dr. Alejandro Toledo, expresidente del Perú, quien en muy pocas palabras dijo mucho más de lo aquí escrito a ese efecto, además de los sabios consejos que dio al presidente Otto Pérez. Guatemala tiene un increíble potencial. La corrupción no le permite desarrollarse.