Confirmando que en países hundidos en la corrupción la gestión del sector público es un asco, el proceso para la obtención de pasaportes ha vuelto a ser manchado por la mafia desde que la Dirección General de Migración se hizo cargo nuevamente de ese trámite. Reporteros de La Hora hicieron el experimento de hacer su cola y observar el comportamiento de los coyotes que cobran fuertes sumas a los que tramitan el pasaporte y pudieron comprobar que los que pagan por no hacer cola entran por una fila especial que, según dijeron los mismos empleados de Migración, es la que corresponde a los recomendados del Director y diariamente son muchos los que se benefician de ese pago que, sin duda alguna, salpica a las autoridades.
Lo afirmamos tajantemente porque llama la atención la actitud desvergonzada del Director al declarar ayer a reporteros de La Hora que lo que pasa afuera no es culpa ni responsabilidad suya. Pero no dijo que lo de afuera es posible porque a la gente que paga mordida se le trata de manera preferencial como “recomendados” del mismo Director, según lo que nos dijeron empleados cuya identidad no vamos a señalar porque temen represalias en su contra.
Los mismos empleados honestos se sienten mal de ver la forma en que se trata a la gente que tiene que hacer largas colas y cómo es que los que pagan mordida son atendidos preferentemente con toda desfachatez y descaro. El Ministro de Gobernación debiera de mandar a sus oficiales de inteligencia para ver la forma en que están operando las autoridades de Migración para remover a los mordelones. Si muerden para dar un pasaporte, ¿Cuánto estarán cobrando por dejar entrar ilegalmente a inmigrantes chinos y de otras nacionalidades que usan a Guatemala como puente para dirigirse a Estados Unidos?
Es por culpa de ese tipo de funcionarios que con toda razón la gestión de las instituciones públicas está totalmente desprestigiada. Nada hubiera costado mantener los patrones que impuso la empresa concesionaria durante varios años de atención eficiente y rápida a la población. Pero por echarse diariamente el producto de la mordida que les pasan los tramitadores, entorpecen el trámite para hacerlo más engorroso. De entrada, las puertas no las abren a las ocho de la mañana sino que esperan a que la gente se vaya desesperando para hacer más fácil el trabajo de los coyotes que cobran la mordida.
El ministro López Bonilla es, finalmente, responsable de lo que pasa en Migración y tiene que actuar para acabar con ese desmadre.
Minutero
El Congreso sí funciona
para lo que les conviene;
el trinquete que apasiona
ese nunca se entretiene