Los votos están allí, para lo que les conviene


Oscar-Clemente-Marroquin

Este año muchos analistas lo han calificado como el peor en términos de bloqueo de la agenda legislativa por el tema de las interpelaciones que ha manejado la bancada Lider y que durante meses impidió que los diputados pudieran avanzar en la discusión de las leyes importantes. Y se dio por sentado que el Congreso se había estancado y que difícilmente se podría lograr algún avance.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Sin embargo, en la práctica eso es totalmente falso porque está demostrado hasta la saciedad que cuando el gobierno quiere lograr algo, cuenta con más de cien votos siempre dispuestos a darle el sí en lo que es de interés efectivo del Presidente de la República y de los grandes poderes fácticos que existen en el país. La elección de la Junta Directiva para el próximo año es apenas una muestra de que no hay entrampamiento de la agenda legislativa y que así como se aprobaron recientemente los préstamos que estaban pendientes, también el pleno se sabe poner en posición de firmes cuando les llega la orden dicha en el tono que, por lo visto, es capaz de mover montañas.
 
 La próxima aprobación que hará el pleno del Congreso del Presupuesto General de la Nación será otra prueba fehaciente de que no está entrampada la agenda del Congreso sino que únicamente en aquellos temas, como el de la Ley de Enriquecimiento Ilícito o la reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que no convienen a nuestros dirigentes porque no quieren perder la oportunidad que se les presenta para armarse hasta los dientes en cuatro años con los negocios que cierran con los contratistas que no muestran el menor asco por relacionarse con los políticos de turno.
 
 Hoy que estamos en la víspera de la celebración de la olvidada y manoseada gesta del 20 de Octubre que puso fin a la dictadura iniciada catorce años antes por Ubico, tendríamos que pensar en la importancia que tiene el papel de la ciudadanía cuando se decide a sacudirse la indiferencia o el miedo. La juventud de hoy no tiene claro conocimiento de cómo fue que en el transcurso de 1944 los guatemaltecos del área urbana empezaron a luchar contra la dictadura y por la democracia en el país, enfrentando a un régimen despótico y que había actuado en forma brutal para aplastar cualquier intento de rebelión de cualquier persona o sector.
 
 Las dictaduras que ha sufrido nuestro país por tan prolongados períodos han sido posibles porque el chapín es aguantador y agacha la cabeza para no meterse en problemas. Lo mismo que se hizo con las dictaduras hemos hecho ahora con la corrupción, forma de tiranía que también se eterniza y que tiene la característica de que empobrece al pueblo. Las dictaduras unipersonales fueron nocivas, pero ninguna de ellas provocó efectos que se aproximen siquiera al devastador impacto que en la vida del país ha tenido esa hegemonía por tantísimos años, de la corrupción entre políticos y particulares que se reparten el pastel tranquila e impunemente.
 
 Cuando volvamos a oír al Presidente diciendo que su gobierno apoya las leyes de transparencia y contra la corrupción, recordemos que cuando él quiere algo basta que cite a sus diputados a la Casa Presidencial y que haga acuerdos con los jefes de las llamadas bancadas aliadas para que todo se apruebe sin chistar ni dilaciones. Por lo tanto esas leyes no pasan porque ni a él ni a los empresarios les conviene que se establezca como delito algo tan funesto como el tráfico de influencias que es la fuente de la podredumbre que hace millonarios a políticos y empresarios largos que se clavan el dinero del Estado.