¿Es posible que una zona de la ciudad capital en la que se comete el mayor número de asesinatos, súbitamente se transforme en una zona en la que ya no se comete asesinato alguno, y en la que se reduce notablemente el número de delitos de otro género, como la agresión grave, la extorsión y el robo? Es posible. Es la zona 18, en la cual hay por lo menos 30 colonias que eran víctimas de una próspera y terrorífica criminalidad.
La transformación ocurrió a partir del 22 de septiembre del presente año, cuando comenzó a operar la Fuerza de Tarea Maya, constituida por 100 agentes de la Policía Nacional Civil y 1,200 soldados del Ejército de Guatemala. Esta fuerza de tarea fue creada especialmente para brindar seguridad pública en esa zona. El presidente Otto Pérez Molina la inauguró, en una de las colonias de la zona.
Las operaciones policiales y militares (que se ejecutan durante las 24 horas del día) consisten en patrullaje, registro de vehículos, allanamiento legal de casas, y vigilancia de escuelas, mercados y vehículos que suministran servicio de transporte público. Los agentes policiales y soldados ejecutan esas operaciones con la presencia de jueces, fiscales, especialistas en investigación criminal y representantes de la Procuraduría de los Derechos Humanos.
La zona 18 de la ciudad capital no solo era la zona en la que se cometía el mayor número de asesinatos, sino también la zona en la que se cometía el mayor número de agresiones graves. La Fuerza de Tarea Maya ha reducido el número de esas agresiones; pero también ha reducido el número de otros delitos, como el robo y la extorsión cometida por pandillas juveniles, algunas de las cuales poseían fusiles de asalto. Adicionalmente, se ha reducido el número de habitantes que, amenazados por extorsionistas, obligados por el fundado temor de ser asesinados, optaban por huir de la zona. Y la fuerza de tarea ha suscitado una confianza tal, que habitantes de la zona cooperan ya con la autoridad policial y la autoridad militar.
Opino que la Fuerza de Tarea Maya ha sido exitosa, y que ese éxito brinda la esperanza realista de que nuestro país puede ser, no esencialmente inseguro, sino esencialmente seguro. Aludo, por supuesto, a la seguridad pública, que comienza con brindarle al ciudadano la sensata certidumbre de conservar la vida y los bienes propios. Opino también que la creación de esa fuerza de tarea es el mejor acto del presidente Pérez Molina durante sus primeros nueve meses de gobierno. Es un acto que satisface la expectación de los ciudadanos que votamos en favor de su candidatura presidencial, precisamente porque su principal promesa era seguridad pública, e inspiraba confianza en que podía cumplirla.
Con actos como la creación de la Fuerza de Tarea Maya, el Gobierno de la República cumple con la función que, me parece, es la función primordial del Estado, es decir, brindar seguridad pública. Esa garantía es la primera prosperidad de una nación, porque sin ella se imposibilita o por lo menos se dificulta cualquier otro género de prosperidad, como la económica.
Post scriptum. El artículo 244 de la Constitución Política de la República declara que el Ejército de Guatemala “es una institución destinada a mantener… la seguridad interior y exterior.” Es decir, no solo “exterior” sino también “interior”; y si no está preparado para brindar seguridad interior, debe ser preparado para que la brinde. La Fuerza de Tarea Maya es una prueba de que, con esa preparación, las fuerzas militares pueden ser aprovechadas para garantizar la vida y los bienes de los ciudadanos.