Estamos a cuatro días de conmemorar el sexagésimo octavo aniversario del inicio del período revolucionario, el cual estuvo influido por la doctrina keynesiana. Muchos mandatos también fueron determinados por los pensamientos económicos de las respectivas épocas.
La dictadura de Jorge Ubico se caracterizó por la austeridad en el gasto público, que, en parte, tenía lógica puesto que en ese momento las potencias mundiales recién salían de la Gran Depresión de 1929.
El mundo estremecido por esa debacle financiera redujo su consumo y, por lo tanto, la mayoría de países se vieron afectados de alguna u otra manera.
En 1944 se consolida la Revolución de Octubre, por la cual llega al poder la Junta Revolucionaria encabezada por Jacobo Arbenz Guzmán, la cual convocó inmediatamente a elecciones. Juan José Arévalo Bermejo fue el primer presidente de la Revolución, quien encontró fortalecidas financieramente las arcas nacionales, como producto de la poca inversión que realizó el gobierno anterior. Esto facilitó la ejecución de las obras desde el inicio de su período presidencial. Posteriormente llega Arbenz a la Presidencia, quien mantiene la misma dinámica de gasto que Arévalo, y concreta obras de infraestructura muy importantes para el desarrollo del país.
Los modelos económicos se han diseñado para países desarrollados. Por eso en Guatemala se han esforzado por adaptarlos a nuestra realidad. Este fue el caso de la Revolución dado que, al analizar las políticas ejecutadas en ese período, se evidencia que se intentó dinamizar la economía, mediante la inversión en infraestructura productiva y la mejora de las condiciones laborales. Por otra parte, se buscaba que los campesinos del país se convirtieran en microempresarios, con el otorgamiento de tierras ociosas por parte del Gobierno. Cabe resaltar que esta política provocó el derrocamiento de Arbenz. El objetivo económico fundamental de la Revolución fue otorgarle capacidad de compra a la población. Esto no es más que aumentar la demanda efectiva, concepto ampliamente desarrollado por John Maynard Keynes.
La contrarrevolución se afianzó y con eso se inicia el conflicto armado interno, que duró más de tres décadas, el cual se caracterizó por dictaduras militares. En este lapso de la historia -60 y 70- se aplica el modelo diseñado por la Cepal, que pretendía industrializar por medio de la sustitución de importaciones. Se impulsa el Mercado Común Centroamericano, que se desintegra, entre otras razones, por el desigual desarrollo de las industrias de los países centroamericanos.
Cuando Guatemala comenzaba a salir del conflicto armado, en muchos países de Occidente propusieron políticas propias del pensamiento económico monetarista, con el objeto de aumentar la masa monetaria para crear demanda agregada. Esto demuestra que existe una diferencia entre la manera de elevar la demanda efectiva, puesto que en la Revolución se pretendía por medio de la producción, y en el otro período mediante el aumento de la masa monetaria.
En mi opinión, las políticas aplicadas en el período revolucionario fueron muy atinadas, debido a la coyuntura de ese entonces. Fueron orientadas a elevar los niveles de consumo de la población y a incentivar la inversión. Tampoco debe confundirse las políticas asistencialistas de la actualidad con la inversión social, que se realizó en la revolución, puesto que, hoy en día, la mayor parte del presupuesto se destina a gastos de funcionamiento. Sin embargo, sería interesante analizar los niveles de endeudamiento que existieran, de haber continuado con el mismo ritmo de gasto.
Por otra parte, las políticas monetaristas son útiles hasta cierto punto, debido que si son aplicadas de una manera inadecuada, generan costos a la sociedad, como lo es una elevada inflación. En resumen Guatemala debe aplicar modelos híbridos, que conduzcan al aumento de la demanda efectiva del país.