El voto latino en Estados Unidos


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Estados Unidos escasamente tiene una nacionalidad, una etnia propia, es el mosaico de todas las culturas, de la inmigración originada en todos los países del mundo; por ello, pretender decir que sus elecciones no serán el reflejo de sus ciudadanos y que en sus ciudadanos se refleja el sentir de todo el mundo, es tratar de tapar el sol con un dedo.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


En noviembre, millones de ciudadanos concurrirán a elegir presidente, vicepresidente, senadores, diputados, gobernadores y otros puestos de elección popular; al hacerlo marcarán el rumbo que influenciará al mundo en los próximos cuatro años.

Los votantes de origen latinoamericano son en este momento más del 10% de quienes tienen el derecho de concurrir a elegir, en la próxima elección serán aún más. Numéricamente representan la primera minoría de los electores, aun cuando todavía no tienen la plena conciencia de que su voto cuenta de la forma que cuenta el de cualquier otro ciudadano. Lenta, paulatina pero constantemente, las organizaciones latinas y de género toman mayor beligerancia.

Preguntemos quién de nosotros no tiene un pariente dentro del grado de consanguinidad o afinidad que sea ciudadano norteamericano, ya no digamos cuántos compañeros, amigos o conocidos han inmigrado y son votantes. En mi caso particular, con tranquilidad digo que tengo más de 30 parientes, entre los grados de parentesco legal, que tienen la obligación y el derecho de votar en las próximas elecciones.

Como es natural, el voto es el reflejo de la opinión y de las conveniencias que para cada uno de los votantes conllevan los candidatos. En el voto latino predomina el sentimiento de votar por quienes legalicen a los actuales inmigrantes que existen en los estados norteamericanos, son millones los jóvenes que llegaron a ese país cuya educación la han efectuado en las aulas norteamericanas, también son millones los que han prestado servicio militar sin ser ciudadanos, muchos de los cuales han ofrendado su vida en Irán, Pakistán, Vietnam, etc. Qué más puede un ser humano ofrecerle a un país que su lealtad, su trabajo, su producción y el pago de los impuestos que permiten el desarrollo de los programas de salud, infraestructura, desarrollo y seguridad.

¿Por quién votar? Es muy simple, basta aplicar el método inductivo deductivo y preguntarnos ¿con quién mi familia va a estar mejor? ¿Con alguien que pretende rebajarles los impuestos a los millonarios o con quien desea legalizar el ingreso de los trabajadores existentes, el desarrollo de los pequeños y medianos empresarios o votar por alguien que a pesar de que su familia proviene de inmigrantes dice totalitaria y radicalmente que no apoyará ni aprobará ningún programa para legalizar a quienes viven actualmente en Estados Unidos y con su trabajo llenan las necesidades de servicios y producción que muchos no están dispuestos a realizar?

¿Con quién podemos sentirnos comprometidos a votar? Por quien lucha y fomenta la ampliación de los programas de salud, la cobertura del seguro de vida y salud para la casi totalidad de los habitantes del país o por quien solo se preocupa de aumentar la fortuna de los dueños de los bancos y de las grandes corporaciones. De último, pero no por eso menos importante, se debe votar por quien nos ayuda a poder enviar esas remesas vitales para que nuestra madre, padre, hijos, hermanos y parientes puedan, en nuestros países de origen, comer y mejorar sus condiciones educativas, salud y vivienda que de otra forma le sería imposible. El voto es racional y así se comprobará con los latinos.
¡Guatemala es primero!