Una sociedad con poca capacidad para indignarse


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Nery Rodenas, de la Oficina de Derechos Humanos Del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), señala que en Guatemala nadie se indigna ante los hechos de violencia porque es una sociedad adormecida, puesto que los ambientes de violencia han provocado de alguna forma una resistencia de la sociedad a las noticias de muerte.

Por Eder Juárez
ejuarez@lahora.com.gt

Recientemente el país ha tenido diferentes hechos violentos que han tenido expresiones en la sociedad, pero ninguna de indignación de las muertes violentas que han suscitado estos actos.

Unos en contra de protestas, otros a favor, y el comentario de un funcionario que provocó una lucha entre evangélicos y católicos, pero nadie se refiere a la muerte de los 6 campesinos en la Cumbre de Alaska al enfrentarse con miembros del Ejército, mostrando indiferencia por su muerte.

Rodenas indica que la población guatemalteca guarda algunos resabios de racismo, que muchas veces no se expresan de forma directa, pero sí se vierten en las actitudes de algunos sectores, puesto que si le pasa a un pobre no tienen mayor impacto, pero si le sucediera a alguien con un poder económico esto fuera diferente asegura.

Señala que es muy poca la cantidad de personas de la sociedad guatemalteca que tienen una conciencia social, sobre los diferentes problemas que afectan en general, que se debe manifestar de alguna forma en rechazo a esto, pero la sociedad guatemalteca es conservadora, adormitada y en algunos aspectos racista.

Además, dice que Guatemala ha sido un pueblo bastante pasivo, y basta ver con los parientes y amigos que es lo que piensan sobre la situación de violencia, pues existe poca posibilidad de análisis, actitud de reflexión y compromiso, “el pueblo de Guatemala no es un pueblo malo, sin embargo la riqueza que se ha tenido no ha podido aprovecharla adecuadamente” dijo Rodenas.