Octubre, mes del Rosario


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El colectivo profesa visible devoción a la Virgen del Rosario. Con mayor trascendencia en la ciudad capital, que cobra impactante muestra en diversos órdenes. En primer término, tocante a la religiosidad y espiritualidad. Todo el mes de octubre apunta tributo hacia tan consagrada y muy venerada imagen de belleza singular.

Juan de Dios Rojas


Palpable ritmo centra su expresión multiforme en la imponente magnitud de rendirle tributo al visitar tan linda joya de la imaginería colonial. Al despuntar el alba hasta las horas nocturnales, multitudes colman las naves de la Basílica Menor del Rosario, conocida también como templo de Santo Domingo, parte del Centro Histórico.

La Basílica, pese a su arquitectura considerable, resulta insuficiente quepa una aguja. Conforma auténtica tradición y palpable costumbre transmitida de generación en generación inigualable. Además representa significativa identidad nacional y cultural. En resumen es una estampa calcada en las interioridades profundas.

Manos artísticas laboran para que tenga lucimiento todo el interior del templo. Cortinajes esplendentes ornamentan ese imán consistente en postrarse de hinojos ante Nuestra Señora del Rosario, destaca, su Altar Mayor en cuyo camerino tiene sitio privilegiado la Patrona Religiosa de Guatemala y restantes denominaciones.

Luminosidad multicolor factibilidad completan el hecho que la feligresía sienta transportarse a las mansiones celestiales. A tiempo de elevar sus oraciones con ahínco, en vuelcos similares a cascadas dirigidas a la eterna mansión de los cielos. Lágrimas, suspiros y ánimos aquejados buscan un alivio a sus penurias, expresan.

Una demostración sublime pone a ras  diversos grupos a los pies de la imagen excelsa de la Virgen del Rosario; conforman momentos que debieran ser la tónica permanente de esta dolida patria, en el sentido evidente de hermandad. Posibilita el anhelo que mora en los sentimientos, como absoluto lenitivo capaz de ese logro magnífico.

Los cotidianos contingentes son integrados por elementos parte viva de nuestra idiosincrasia, pluralidad étnica y diversidad de idiomas; verdadero abanico, riqueza folclórica lucida. Dones que permiten a los cuatro vientos la abundancia característica, neutralizadora de cierto modo de la crisis imperante en nuestros lares.

Octubre, homenaje total a la Virgen del  Rosario, rodea mediante la muestra culinaria muy famosa. Constituyen un semicírculo en torno al exterior del templo, la fiesta de productos de reconocida fama comestible, además exponentes variados, por ejemplo: molletes, torrejas, garnachas; pirotecnia, marimba, tamborón y chirimía ancestral.