La oportunidad del verdadero cambio


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A la memoria de Rafael Nicolás Batz Menchú, Jesús Baltazar Caxaj Puac, Santos Nicolás Hernández Menchú, José Eusebio Puac Barreno, Jesús Francisco Puac Ordóñez y Arturo Félix Sapón Yax, fallecidos en el lugar.

Walter Guillermo del Cid Ramírez
wdelcid@yahoo.com


La revelación de las pesquisas iniciales del Ministerio Público, dadas a conocer ayer por la mañana, nos debieran de provocar una profunda llamada de atención. De hecho, ahora, más allá de la tragedia, las muertes de los connacionales totonicapenses, nos dan la oportunidad (como pueblo, como Estado) para emprender verdaderos cambios.

La sindicación de los delitos por los cuales fueron capturados los elementos de la institución armada es un primer paso que, a mi juicio, debiera de provocar un cambio sostenido de actitud de gobernantes y gobernados. Ellos (los ahora detenidos), no han de ser vistos como “chivos expiatorios”. El juicio justo habrá de implicar toda la dimensión del contexto en el que este deplorable hecho se suscitó y así dilucidar lo que en efecto se produjo en esos fatídicos instantes. Pero ojo, la sangre derramada no ha de ser en vano.

Para comenzar. Ese pomposo pero inoperante “Sistema Nacional de Diálogo” debe ser enmendado de inmediato. Éste fue creado en abril de 2008. Al mejor estilo caudillista que aún se refleja en el régimen presidencialista imperante. Inoperante, pues en más de cuatro años de “funcionamiento” los que lo han tenido a su cargo no tuvieron el atino a asignarle las partidas presupuestarias que un “sistema nacional” requiere. Además, no se ha logrado articular una correspondencia entre las necesidades y los responsables de buscar y emprender la implementación de satisfactores. Pero, si la conflictividad de más de mil 600 demandas insatisfechas afecta la gobernabilidad y ésta está a cargo del Ministerio de Gobernación (Artículo 36 del Decreto Número 114-97: “Le corresponde… cumplir y hacer cumplir el régimen jurídico relativo al mantenimiento de la paz y el orden público, la seguridad de las personas y sus bienes”), entonces ese cambio debe estar orientado a fortalecer esta institucionalidad ya vigente. Es decir, ha de orquestarse como un conjunto sistémico de acciones con miras a posibilitar la gobernabilidad real y no solo a “entretener la nigua” como hizo la administración anterior y de alguna manera también los actuales responsables del tal “Sistema Nacional de Diálogo”. Si algo real se quiere hacer, no hay por donde perderse.

El otro cambio que se esperaría se pudiere aplicar de inmediato, está en manos del presidente Otto Pérez Molina; se refiere a la inminente destitución de ese farsante que durante mucho tiempo se invistió del aura de pastor de un evangelio al que evidentemente ha traicionado al menoscabar la vida humana de una manera tan reiteradamente cínica. Ese individuo, no por sus prácticas fariseas, sino por su absoluta insensibilidad no puede continuar a cargo de la política exterior. Al observar esa torpeza, es imperativo solicitar copias de audio y video a Naciones Unidas para constatar que su repetida estupidez no comprometió al Estado de Guatemala, cuando en el marco del protocolo diplomático hubo de dirigir el Consejo de Seguridad recientemente.

Y el último gran cambio que podría esperarse se refiere a que abandonemos las posturas prejuiciosas que algunos llaman ideologización de la problemática. La “vuelta al pasado”, por ejemplo, es propia de una miopía argumental disfrazada de izquierda. De aquellos que solo ven y oyen a su propia conveniencia. Así como la obcecación del hipócrita liberalismo criollo que esconde los privilegios ancestrales de unos pocos. Si vamos a comentar este y otros temas desde posturas ideológicas, hablemos de un cambio o no de la estructura económica prevaleciente y de las relaciones del poder económico en su constante abuso en contra de las mayorías. Aquí hay mucha tela que cortar. Entonces concluyo preguntándome: ¿Se atreverá el Jefe y el Ejecutivo en pleno a emprender cambios verdaderos o ahora adoptará la postura de esperar a que las aguas se calmen y que todo se olvide?