Los Incidentes de “Toto”


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Obviamente a cualquier persona indigna y repudia la muerte de 8 personas y un buen número de heridos como consecuencia de una manifestación en la que se bloqueó un importante tramo carretero que sirve para que indígenas y ladinos, pobres y ricos, trabajadores y turistas se trasladen de un lugar a otro, lo cual, está permitido por la Constitución y se estableció como el DERECHO DE LIBRE LOCOMOCIÓN,

Héctor Luna Troccoli


Como también están permitidas las manifestaciones PACÍFICAS, es decir, sin armas, sean estas tetuntes piedras, palos o similares que son llamadas armas contundentes o cortocontundentes, ni tampoco se puede afectar el derecho de otros guatemalteco o extranjeros para transitar PACÍFICAMENTE por carreteras, calles o avenidas de uso público.
Así las cosas, el miércoles, de manera casual, me encontré con un excompañero del INVAL de Antigua y oriundo de Totonicapán quien además resultó ser hermano de uno de los principales dirigentes de los 48 cantones de ese lugar del occidente. Lógicamente nuestra plática, se centró en los graves incidentes ocurridos el jueves antepasado y los cuales ya son de amplio conocimiento público.

   Vale la pena mencionar algunos aspectos interesantes que me manifestó este viejo amigo y de lo cual saqué mis propias conclusiones. Para empezar, me dijo que la protesta, que había sido organizada con anticipación suficiente era fundamentalmente para protestar por el ALTO COSTO DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA que afecta a los cantones y que incluso se quería pedir la nacionalización del monopolio de la electricidad, vendido por don Álvaro Arzú y su ministro Leonel López Rodas.

  A última hora -me dijo mi cuate-, durante las discusiones y preparativos de la manifestación, padres de familia y patojos, también pidieron que se protestara por el cambio curricular en educación sin que la mayoría estuviera al tanto de tales reformas y, como siempre, además surgieron dos que tres políticos que pidieron se agregara protestar contra las reformas constitucionales que también la mayoría desconoce y a las cuales,  en lo personal, ME OPONGO ROTUNDAMENTE PERO NO POR LO POLÍTICO SINO POR LO INÚTILES.
   Al llegarse el día de la manifestación -continuó mi amigo- habían algunos grupos que exacerbaban a los demás y la cólera se volvió generalizada cuando notaron que llegaban fuerzas de seguridad de la Policía y del Ejército dispuestos a hacerles frente. Allí empezaron las pedradas y trancazos y, como respuesta, absolutamente incongruente y tonta, algunos soldados le dispararon a la multitud, LO CUAL JAMÁS DEBIÓ HACERSE, ya que para eso existen otros medios NO LETALES que pueden ser utilizados.

    Después de escuchar lo narrado, sacamos algunas conclusiones de carácter general, y no necesariamente sobre el lamentable caso de Toto, de lo que ha acontecido en la Guatemala de la posguerra. Durante más de 30  años sufrimos una guerra entre dos sectores, el Ejército y la guerrilla con acciones y reacciones de ambos lados, lo que nos empezó a infundir una VERDADERA CULTURA DE VIOLENCIA,  este factor, más  la notable indiferencia del Estado para resolver problemas estructurales; el crecimiento enorme y desmedido de la corrupción y la impunidad; el debilitamiento del sistema de justicia y el político, y finalmente, la propia predisposición del guatemalteco para pisotear los derechos de los demás como se ve todos los días desde madreadas por el caos vial hasta descalificaciones de todos y por todo.

     Como corolario vean las ofensivas declaraciones del “canciller” Caballeros sobre el hecho: “reconozco con dolor de que en ciertas latitudes 8 muertos es una cosa muy grande, o sea, no es tampoco (sic), aunque suena muy mal decirlo, pues todos los días tenemos el doble de muertos de 8, entonces como que tampoco ¿???? Es una llamada de atención tan grande”. Y lean lo que dijo Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.