De burros, pendejos y protestas con saldos catastróficos.


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Es evidente que las cosas han cambiado en los últimos años. La izquierda organizada en partidos, sindicatos, agrupaciones sociales, las ONG, Iglesias y un sinfín de organizaciones que tienen como común denominador a líderes que siempre viven vida de reyes a cambio de una cuota sindical o a donaciones de países “amigos”, ha acumulado un poder espeluznante que pronto se saldrá de las manos como naturalmente se ha descontrolado antes con otros grupos.

John Carroll


La sangre de los recientes acontecimientos cae sobre las manos de esos dirigentes, de sus achichincles y de sus financistas, los pequeños contribuyentes de los sindicatos, los incendiarios “líderes” y también los contribuyentes de los países amigos que con sus toneladas de plata mantienen todo este andamiaje que tanto daño nos ha hecho.

Lo sucedido en la Cumbre de Alaska es lamentable desde cualquier punto de vista, porque las vidas perdidas y heridos traen dolor y angustia a muchos guatemaltecos. No es posible que aún no comprendamos que ejercer nuestros derechos pasa por la inequívoca condición de respetar los derechos de los demás.  Es un derecho establecido en nuestra Constitución el de reunión y manifestación pero no se puede, no se debe, utilizar este derecho transgrediendo los auténticos derechos de otros.  La energía cara, es una carga fuerte para cualquier pueblo, sobre todo para un pueblo con falta de trabajo y desarrollo que muchas veces tiene que escoger entre pagar la factura o comprar un poco de alimento para subsistir.  Es un grave problema que no contemos con energía más barata, pero esto no es bajo ningún punto de vista un derecho plasmado en nuestra Constitución. El problema tiene varias causas, pero las principales son la intervención del Estado en el mercado de energía y la poca inversión en el sector principalmente por los riesgos sociales que devienen del total irrespeto a la ley por medio de protestas, sabotajes y consultas populares que frenan la posibilidad de contar con un mercado eléctrico más eficiente.

Se pudieron haber cometido abusos por parte de las fuerzas de seguridad, habrá que investigar a fondo qué fue lo que sucedió, pero lo que es evidente es que los protestantes estaban cometiendo un delito al bloquear la vía pública. También es un hecho que nuestra Constitución no solo faculta sino ordena a las fuerzas de seguridad  y sus autoridades a actuar en contra de los violadores de derechos por lo que una vez transgredida la ley,  los “líderes” saben que se exponen y exponen a sus acarreados a que el peso de la ley caiga sobre ellos.  La verdad es que en ningún medio se lee hoy que exista un solo capturado por la violación que estas personas cometieron. 
Estos grupos se han dado a la tarea poner de moda que el Ejército fue,  es y será el gran culpable de todos los hechos negativos en nuestro país.  Y aunque entre los miembros del Ejército hay y habrá manzanas bien podridas no se puede tolerar el hostigamiento político que está recibiendo esta institución porque finalmente todos los guatemaltecos les hemos autorizado por medio de la ley a ser los garantes de la seguridad.  Pregúntese qué haría usted con un arma en la mano ante la furiosa amenaza de una turba enardecida que desea lincharlo y quemarlo vivo, yo dispararía y lo haría en legítima defensa, defensa de mi vida y de la vida y los derechos de los ciudadanos que me han confiado tan delicada tarea.

Como guatemalteco solo puedo esperar que la justicia llegue para todos, que la ley se aplique a todos los involucrados  haciéndolos responsables por sus actos y no por el color de su uniforme.

Burros y pendejos hay por todos lados, lástima que algunos de ellos lleguen a cargos gubernamentales tan importantes como para perpetuar el desgraciado sufrimiento de tantos hermanos guatemaltecos. Sería bueno que el presidente Pérez revise entre su gabinete cuántos burros y pendejos tiene.