La Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas (Congcoop) presentó esta mañana una propuesta para la creación de un programa específico dirigido a los campesinos productores de maíz de infra subsistencia, esto porque según Helmer Velásquez, director ejecutivo de Congcoop, este gobierno ha fracasado absolutamente en el impulso de la dotación y producción de alimentos para la población pobre.
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Los programas de impulso a la producción de granos no han arrancado, entonces esta propuesta es para que existan programas específicos y reales esto con el objetivo de incentivar el desarrollo económico-familiar, dice Velásquez.
Según Congcoop aunque el gobierno ha priorizado los programas de seguridad alimentaria y el desarrollo rural asignándoles un presupuesto alto, a la fecha las acciones no se evidencian, prueba de ello es la falta de coordinación en la ejecución del presupuesto del Programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional con el Plan Hambre Cero para contrarrestar el hambre en Guatemala.
Velásquez manifiesta que hay alrededor de 200 millones de quetzales que le fueron quitados al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), que estaban consignados a este tipo de programas para el impulso de la producción agrícola “esto demuestra de un lado incapacidad de ejecución, pero fundamentalmente demuestra indolencia política de este gobierno con el hambre de la población”, dijo.
La propuesta que plantea Congcoop es que se debe hacer un impulso de la dotación de tierra, esto con un subsidio para la renta de tierra, pero que sea de largo plazo y con posibilidades de compra de Q3 mil, por manzana, con la diferencia de que el Estado intervenga para que sea tierra de buena calidad que pueda tener acceso el campesino y colocar un precio tope de la renta por manzana.
Además que el Estado compre la producción campesina, eso es lo que ha resultado que en países como Brasil y Argentina sea el verdadero impulso de la economía familiar campesina, porque garantiza el mercado para el productor, segundo porque les asegura el precio, pero sobre todo tiene una gran ventaja al consumidor que le garantiza el acceso a alimentos a precios más bajos y sanos.
Entonces lo que se busca es que el gobierno debe volcarse de manera efectiva a incentivar la agricultura familiar campesina, ya que esta agricultura ha estado abandonada y se le toma como una agricultura de segunda, calificándola de subsistencia, pero no es así pues no es una agricultura per se, ya que es una agricultura que permite empleo rápido a la población.
SIN AVANCES
Entre tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO por sus siglas en ingles), indica que en Guatemala no se ha obtenido un avance en la lucha contra el hambre e incluso se ha registrado un deterioro en este sentido.
Según la FAO el crecimiento agrícola es particularmente eficaz para reducir el hambre y la malnutrición, ya que la mayoría de los pobres extremos dependen de la agricultura y las actividades conexas para una parte significativa de sus medios de vida.
El crecimiento agrícola con la participación de pequeños agricultores, especialmente de las mujeres, será eficaz para reducir la pobreza extrema y el hambre pues permite aumentar los ingresos de los trabajadores y generar empleo para los pobres.