Japón amenazó el lunes, en la apertura de la 59ª reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en Anchorage (Alaska), con abandonar el organismo si no se logra un acuerdo, luego de proponer un compromiso que fue rechazado por los otros grandes países.
Japón se dijo dispuesto a renunciar este año a su pesca «científica» de 50 ballenas jorobadas, muy protegidas, si obtenía el derecho para algunas de sus comunidades costeras de pescar una cantidad no determinada de ballenas Minke.
Tokio reclama desde hace años ese derecho para algunas de sus comunidades costeras, en nombre del que tienen ya algunas poblaciones indígenas de Alaska, Rusia, Groenlandia y San Vicente y las Granadinas.
Estas poblaciones pescan ballenas de Groenlandia, conocidas como ballenas bowhead.
La propuesta japonesa fue inmediatamente rechazada por una coalición de países opuestos a la pesca de ballena, que reúne a Australia, Nueva Zelanda, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña.
Grupos ambientalistas sostienen que la propuesta japonesa es una forma encubierta de caza comercial de ballenas, pero Tokio asegura que se basa en la actividad de «subsistencia» de los pueblos indígenas.
Japón ya está cuestionado por presuntamente utilizar la caza con fines científicos para encubrir una caza comercial.
El representante de Japón en la CBI, Joji Morishita, advirtió que su país podía abandonar la CBI si no se alcanza un acuerdo.
«Si no vemos progresos claros y tangibles en esta reunión, mi gobierno encontrará difícil continuar en la CBI (…) tendremos que reconsiderar nuestra posición», indicó.
Japón logró el año pasado una resolución simbólica que juzgó que «ya no es necesaria» la moratoria sobre la caza de ballenas, pero no pudo levantarla.
Las naciones contrarias a la caza parecen tener una débil mayoría este año.
La reunión de la CBI, que agrupa a 75 países, se desarrolla hasta el 31 de mayo en Anchorage, la mayor ciudad del estado de Alaska.