Ninguna tergiversación, señor Ministro y Pastor


Oscar-Clemente-Marroquin

Si algo no puede ser un pastor es mentiroso y eso nos resultó el señor Harold Caballeros al querer zafar bulto luego de la garrafal metida de pata que tuvo frente al Cuerpo Diplomático ayer, cuando minimizó la importancia de los ocho muertos de Totonicapán al decir que no era algo tan importante como para forzar al país a una reflexión. Su primera reacción fue decirle “burros” a los que leyeron la noticia en La Hora por creer lo que leían y la segunda fue lamentar la tergiversación que, según él, hicimos de sus palabras.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Ayer, cuando vino el reportero y nos trajo la noticia de lo que había dicho Caballeros no lo pude creer porque le dije al jefe de redacción que no podía haber un funcionario tan bruto para decir eso. El reportero me puso el audio de lo que había dicho el Ministro de Relaciones Exteriores y me di cuenta que sí, que todo es posible y por ello personalmente redacté el titular que iba en primera página para explicar que el Canciller no le daba la debida importancia a un tema que ha provocado malestar en la comunidad internacional y que compromete al gobierno de Guatemala, sobre todo por la suspicacia que ya existía sobre posibilidades de una nueva militarización tras la elección de un general del Ejército como Presidente de la República. Ese hecho, que está allí en la mesa de discusiones, tenía que haber sido tomado en cuenta por el Ministro para referirse a los hechos en una forma menos torpe.
 
 Es cantaleta que cuando un funcionario mete la pata, dice que le tergiversaron sus palabras y culpa a la prensa del error. Eso mismo hizo Caballeros cuando dijo que le sacaron sus palabras de contexto. Nadie sacó nada: fue él quien literalmente se zurró fuera de la bacinica y eso no es culpa de los periodistas sino del pastor que se siente iluminado y que acostumbrado a largas peroratas ante miles de fieles que se embelesan con sus predicaciones, creyó que estaba hablando ante su congregación y no frente a diplomáticos y periodistas que ponen atención en las palabras que pronuncian en nombre de Guatemala los funcionarios al hablar de cara a la comunidad internacional.
 
 Yo tengo un mal antecedente con Caballeros porque aquí en La Hora publicamos los cheques millonarios, literalmente hablando, que los hijos de Serrano le daban cada mes, provenientes de los confidenciales, como diezmo durante el gobierno de ese otro dirigente de la iglesia protestante. Vino a reclamar, con Jorge Eduardo García Salas y tuvo que reconocer la veracidad de nuestra información porque tenemos en nuestro poder copia fiel de los documentos. En la campaña pasada vino a una visita de cortesía acompañado de mi amigo, el abogado Manuel Villacorta y platicamos cordialmente sobre el papel de la prensa y cómo en La Hora tratamos de actuar con mucha responsabilidad. Debe haber recordado el anterior incidente, pero no quise traerlo a cuento en esa oportunidad porque ya era historia pasada.
 
 De suerte que Caballeros sabe perfectamente que La Hora no inventa ni tergiversa. La Hora informa e interpreta y la única interpretación posible a las palabras textuales de Caballeros es que mostró una insensibilidad tremenda. Posiblemente para él no sea una llamada de atención muy fuerte, pero lo es para muchos guatemaltecos, especialmente para los deudos de las víctimas, y lo es para la comunidad internacional. Si para el gobierno no es una llamada de atención muy fuerte, según Caballeros, estamos en un gravísimo problema porque esto puede ser el preludio de una situación sumamente grave y conflictiva.
 
 No es culpa de Caballeros todo este problema porque, al fin y al cabo, su oficio es y ha sido el de hablar y hablar a cautos auditorios y quien mucho habla mucho se equivoca. La culpa es de quien encomienda las relaciones exteriores del país a alguien sin preparación ni conocimientos, aunque se sienta iluminado.
 
 Y por cierto, afortunadamente tenemos foto de lo que publicó ayer en su cuenta de Twitter porque si no diría que la prensa está inventando las tonterías que puso.