Los seudónimos de Clemente Marroquín Rojas


Oscar-Clemente-Marroquin

Clemente Marroquín Rojas escribía muchos artículos diarios y había ocasiones en que casi llenaba la página editorial de La Hora por la diversidad de temas que tocaba. Para ello usaba muchos seudónimos entre los que destacaron siempre el de Canuto Ocaña, Fray Ramón Roxas y Raxas, Cristino Picón, entre otros. No eran seudónimos para ocultar su identidad ni para escribir sin asumir su responsabilidad, puesto que todo el mundo sabía que era el autor de los comentarios que se iban sucediendo en la sección editorial.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Se identificó tanto con sus alter ego que nos provocó un serio problema legal a quienes fuimos mencionados en su testamento como herederos de sus escasos bienes. Sucede que al testar ante el notario Manuel Lizandro Berganza, éste empieza el testamento diciendo que comparece “actuando en su propio nombre el licenciado don Canuto Ocaña Carrizo, más conocido por Clemente Marroquín Rojas…” y sigue detallando su última disposición. El Notario tuvo que hacer luego un acta de identificación de persona para cumplir con la última voluntad de mi abuelo.
 
 Siempre fui muy cercano a mi abuelo y aquí en La Hora nos sentimos de alguna manera como protectores de su legado, de su obra pero no por el hecho de haber sido el único nieto que mencionó en su testamento he considerado que tengo más derecho que otros sino tal vez más obligaciones que cualquiera porque soy quien más lo conoció y más lo trató, tanto como para entender sus grandezas y también sus debilidades.
 
 Cuando mis hermanos en Siglo.21 decidieron iniciar una sección de chismes, para competir con El Peladero de elPeriódico, dispusieron que el propagador de los chismes lo hiciera bajo un seudónimo y lo bautizaron con el nombre de Cristino Picón Rojas, confieso que no me pareció porque estaban usando uno de los alter ego de mi abuelo para una cosa que él siempre detestó, como eran los chismes. Sin embargo, pensé para mis adentros que me tenía que aguantar mi desagrado y no le puse más atención al tema aunque cuando una vez alguien me comentó uno de los chismes del tal Cristino y que los dirigía por correo electrónico a un tal Roberto Rojas y Rajas, pensé que hacía falta no haber leído nunca los muchos y buenos artículos sobre religión, que eran la especialidad para la que mi abuelo usaba el nombre de Fray Ramón Roxas y Raxas.
 
 La semana pasada, sin embargo, me topé con un anuncio de página completa en la que Siglo.21 promociona una especie de presentación de un cómico que actuará con el nombre de Cristino Picón, el supuesto mesero chismoso que se anda metiendo en lo que no le importa, escuchando conversaciones ajenas para publicarlas sin ninguna confirmación y eso sí que me pareció el colmo del irrespeto a algo que forma parte de la memoria alrededor de la figura de Clemente Marroquín Rojas, quien ni fue chismoso ni fue payaso o comediante.
 
 Conversé con Luis mi hermano sobre el tema y le dije que comentaría hoy mi desagrado por la forma irrespetuosa en que están manoseando algo que mi abuelo apreciaba tanto que hasta significó un serio problema a la hora de su testamento porque dispuso testar como uno de sus personajes. El Notario redactó el testamento con ese garrafal error y luego hubo de seguir los procedimientos que ya indiqué para evitar un intestado tomando en cuenta que de manera muy clara detalló la que sería su última voluntad.
 
 No hay derechos de autor ni patente sobre los nombres que usó mi abuelo y cualquiera puede utilizarlos como  quiera, pero sin duda algunos estamos obligados a usarlos con el mínimo sentido del respeto.