En Guatemala, hace cinco años, la generación de energía dependía principalmente de los combustibles derivados del petróleo –con precios altos y oscilantes–, que en la actualidad parecen una pesada carga ambiental y económica con la puesta en marcha del plan de diversificación de la matriz energética, la cual prioriza el uso de los recursos renovables, y específicamente el agua, a la que se considera la materia más barata, eficiente y amigable con el ambiente en el subsector eléctrico.



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Según el documento de “Reprogramación de Largo Plazo” del Administrador del Mercado Mayorista de la energía, actualmente están conectadas al sistema nacional de energía 28 hidroeléctricas y 13 centrales hidroeléctricas de tipo GDR (Generación Distribuida Renovable) –enlazadas a redes de distribución y de menos de 5 megavatios–, que según el Ministerio de Energía y Minas, tienen un potencial conjunto de 4,094.42 gigavatios.
Carmen Urízar, presidenta de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE), recuerda que en 2007 la generación con combustibles fósiles representaba el 65 por ciento de la matriz energética, pero con la ejecución de proyectos y políticas de diversificación, en la actualidad las hidroeléctricas son la principal fuente de las electricidad, de las que el país depende en un 50 por ciento. (Lea: “Son una pieza fundamental en la generación eléctrica”)
“Hoy las hidroeléctricas son un elemento importantísimo para el país. Guatemala tiene un potencial hídrico muy grande, ríos muy caudalosos”, apunta la funcionaria. “De hecho donde está ubicada la hidroeléctrica Chixoy, que es el río Cahabón, es uno de los ríos con mayor potencial hídrico, y por eso en esa misma cuenca tenemos varios proyectos hidroeléctricos”, agrega.
Urízar explica que la reducción del uso de materias contaminantes en la generación energética ha sido parte de un proceso pausado y extenso, sin embargo, estima que aún es necesario trabajar para reducir a una mínima proporción el uso de los combustibles fósiles –derivados del petróleo–.
De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas, la matriz energética dependía hasta el año pasado del agua en un 50.3%, pero también del combustible búnker en un 22.4%, del carbón mineral en 13.3%, de biomasa en 10.7%, y en una menor proporción del diesel y las geotérmicas.
Actualmente existen en el país 43 proyectos hidroeléctricos que, de iniciar funciones correctamente, podrían cambiar nuevamente las estadísticas de la dependencia del petróleo en el subsector eléctrico.
OPCIÓN INTELIGENTE
Para el analista económico Pedro Prado, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), las generadoras hidroeléctricas son opciones cada vez más considerada en las políticas energéticas de los países en desarrollo, debido en buena medida a su reducido impacto ambiental y sus costos relativamente bajos.
De acuerdo con el experto, la reducción de la dependencia del petróleo implica un importante beneficio económico para el país, pues reduce los precios de la energía y consecuentemente, abarata los costos de producción.
No obstante, Prado destaca aun más los beneficios de las hidroeléctricas sobre el medio ambiente, pues el uso del agua en la generación energética, bajo los procedimientos adecuados, puede coadyuvar a alcanzar un sistema de desarrollo sostenible.
Carlos Martínez, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (IPNUSAC), advierte que existe un déficit de energía que afecta a cerca del 16 por ciento de la población, y cree que las fuentes renovables pueden ser parte de la estrategia para ampliar la cobertura eléctrica.
La generación de energía eléctrica a través de hidroeléctricas es, en definitiva, la tecnología que ayuda a la economía nacional, puesto que esas fuentes abaratan el costo de la energía, y habiendo más ofertas los precios bajan, y así mejoran las condiciones económicas, estima el académico.
Además, Martínez indica que la generación eléctrica también implica la expansión de las actividades económicas y productivas que no necesariamente tienen relación con la energía: “Donde hay un proyecto hidroeléctrico se tendría la oportunidad de contar con otros negocios que podrían ayudar a la economía local”.
OBSTÁCULOS
Aunque existen consensos sobre los beneficios de este tipo de generación, también hay limitantes y obstáculos que impiden el desarrollo de nuevas hidroeléctricas, que en este momento están pasando por una etapa de conflicto social, pues son varias las comunidades del interior del país se oponen a la realización de estos proyectos.
“Nuestra opinión es que esto se debe mucho al desconocimiento que hay precisamente de las bondades de este tipo de energía y de las bondades que podemos tener como país de producir a partir de agua; entonces, la preocupación hoy es que las comunidades se resisten a la realización de estos proyectos, irónicamente muchas de estas comunidades son las que no tienen electricidad”, dice Urízar.
Otro aspecto que destaca la Presidente de la CNEE, es la necesidad de reforestar y hacer un uso adecuado de las cuencas, para que las hidroeléctricas puedan funcionar de forma sostenida y amigable con el entorno natural y social, ya que de ello depende que los proyectos estén en marcha en el largo plazo.
*Con información de Eder Juárez.
Carmen Urízar
CNEE
“Son una pieza fundamental
en la generación eléctrica”
Carmen Urízar, presidenta de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, considera que la habilitación de hidroeléctricas en el país “permitirá ir reduciendo los precios” de la energía y depender cada vez menos de los costosos y contaminantes combustibles fósiles en la generación eléctrica.
En el subsector eléctrico de Guatemala, ¿cuál es la política respecto a las hidroeléctricas?
Guatemala está comprometida con una política con la que queremos cambiar la matriz eléctrica; queremos alejarnos de la dependencia del petróleo y depender de recursos renovables. En el futuro lo que deseamos es que las hidroeléctricas se conviertan en la base de generación de la electricidad para Guatemala, ya que esto permitiría ir reduciendo los precios.
¿Cuál es la situación actual de generación hidroeléctrica?
Las hidroeléctricas son un elemento importantísimo para el país. Guatemala tiene un potencial hídrico muy grande, pues contamos con 28 hidroeléctricas, entre las cuales hay grandes, medianas y pequeñas; tenemos además 13 centrales hidroeléctricas de menos de 5 megavatios. En general, son una pieza fundamental en la generación eléctrica.
¿En qué porcentaje participan del mercado de la energía actualmente?
La generación hidroeléctrica representa más o menos el 45 o 50 por ciento del mercado eléctrico. Es decir que ya tuvimos un avance importante, porque una de las preocupaciones en el 2007, cuando se hizo la política, es que teníamos una dependencia mayor del petróleo, casi era una relación 65 – 35. En la actualidad esto ya se ha ido modificando y hoy la composición de la matriz eléctrica es en un 45 o 50 por ciento ya hídrica y lo demás depende de fuentes de la biomasa, que proviene de la caña de azúcar, aunque también tenemos proveniente de carbón una buena parte y otra parte que depende del búnker.
¿Qué impacto ambiental tienen las hidroeléctricas?
De todas las tecnologías que se pueden utilizar para generar electricidad, éstas son las menos dañinas, porque se usar el agua para mover turbinas, y el agua ni siquiera se consume. El agua pasa por las turbinas, las mueve y eso es lo que genera la energía, pero el agua vuelve a regresar al cauce.
El tema es que con las hidroeléctricas, en lo que si tenemos que tener mucho cuidado y puede tener un impacto al medio ambiente, es que hay que reforestar. Entonces, las hidroeléctricas no contaminan lo que sí puede tener un impacto es cuando no son manejadas adecuadamente; es cuando no se reforesta y cuando no hay manejo adecuado de las cuencas.
¿Cree que el impacto social –oposición de comunidades– a las hidroeléctricas es un factor de riesgo para los inversores?
Si, definitivamente. Cuando un inversionista aquí en Guatemala o cualquier parte del mundo hacen la evaluación de un proyecto, considera todo los riesgos que tiene el proyecto, los riesgos operativos, técnicos, comerciales y naturales.
El conflicto social en el tema eléctrico está latente para la parte de generación, la trasmisión y la distribución; hay una serie de ejemplos. El sector eléctrico hoy está ante un riesgo social en donde tenemos que trabajar en dar mucha información.
¿CÓMO FUNCIONA?
Cuando el agua que fluye es capturada y es convertida en energía eléctrica, se llama energía hidroeléctrica.
Hay varios tipos de instalaciones hidroeléctricas, pero todas son impulsadas por la energía cinética del agua que fluye a medida que avanza río abajo.
Turbinas y generadores convierten la energía en electricidad, la cual luego es vertida a la red eléctrica para su uso en hogares, empresas y la industria.
Debido a que el ciclo del agua es sin fin y el sistema se recarga constantemente la energía hidroeléctrica es considerada energía renovable.
La Hora investigará en profundidad el sistema de inversión y contratación de las hidroeléctricas, y ahondará en la conflictividad social que genera este tipo de proyectos.