Recibí un correo electrónico del amable lector del Diario La Hora, ingeniero León Omar Márquez, que me dejó pensando en cuántos más ciudadanos se sienten traicionados y engañados nuevamente por el gobernante en turno, quien no hace ni un año todavía promocionaba su candidatura presidencial asegurando ser completamente distinto al que había gobernado antes el país.
fracaceres@lahora.com.gt
A personas serias, formales con voto pensado y bien razonado no puede caberles ningún otro sentimiento que el de la indignación y el repudio cuando les toca ver la misma película montada con el pseudo líder magisterial Joviel Acevedo. Al respecto dice textualmente don Omar: “Nunca me imaginé ver al General haciendo esas comparsas, al mejor estilo del gobierno de la UNE y sus mal recordados líderes Colom y Torres, pero se nota que el politiquero no es distinto uno del otro, todos son iguales sin distingo alguno”.
Por la índole de mis actividades puedo asegurar que ese mismo sentimiento de frustración y desencanto ha ido cundiendo poco a poco entre los electores, por un candidato que ofrecía todo lo contrario al antecesor que llegó a ser uno de los presidentes más rechazados de nuestra historia y que, como van las cosas, el actual le va a quitar tan triste privilegio con mayor rapidez. En ese orden de ideas comenta el Ing. Márquez que antes la ilusión del guatemalteco era ver a su selección de fútbol en un mundial, pero ahora se trastocó por ver llegar a un presidente con valores, principios y verdadero amor a Guatemala, pidiéndole a Dios por sus hijos y nietos para que ello llegue a ser realidad algún día.
De ahí que nuestro lector pida que todos los comunicadores responsables no dejemos de ver la realidad, levantar la voz ante tanta injusticia y no permitir que sigamos siendo engañados por más tiempo. De mi parte, puedo asegurar que a través de tantos años de escribir esta columna no me ha movido ningún otro interés que el cumplir con los deseos de aquellos ciudadanos que aman a su país, que creen que Guatemala merece su desarrollo y no al revés, comprobar que cada día damos un paso o varios atrás por los intereses creados.
Pero ahora viene el dilema y desde ya lanzo la pregunta: ¿Qué va a suceder en poco tiempo, si no es que ya empezó, a medida que vayan surgiendo los iluminados o designados a ocupar la silla presidencial?, ¿volveremos a tener las opciones de siempre?, con el sistema político caduco y obsoleto imperante en el país, ¿otra vez nos van a obligar a votar por el menos malo y en el peor de los casos, vamos a recurrir a la abstención? La respuesta no es fácil y por más vueltas que le doy a toda la ciencia política no he podido encontrar otra respuesta más que la de preguntarle a usted ¿Qué opina?