Las expectativas en el ámbito económico de Guatemala, correlacionadas con las perspectivas sociales, que afectan al grueso de la población, pero que golpean con más severidad a las clases menos afortunadas, no son nada alentadoras para el resto de 2012 y el año entrante. Todo lo contrario, el panorama es desalentador.
No es un pronóstico pesimista cargado de pesos ideológicos, sino que se basa en pragmático estudio del Instituto de Problemas Nacionales (IPN), de la Universidad de San Carlos, según resumen publicado el reciente domingo en elPeriódico, que yo sintetizo aún más, y arranca de la crisis de la economía mundial que afectará a nuestro país, pese a optimistas vaticinios del Banco de Guatemala y el Ministerio de Economía.
De acuerdo con la realidad y estudios del IPN los consumidores están atacados por una ola alcista de precios, básicamente en alimentos y combustibles, sin que haya una explicación estrictamente económica, sino que obedece a movimientos especulativos. Para el caso cita la última sequía que dañó a 54 mil familias en 66 municipios de 10 departamentos.
Son familias pobres que con la pérdida de sus cosechas vulneran su seguridad alimentaria, pero la presión sobre la demanda es marginal, puesto que la producción de esas familias es de supervivencia. Incluso se espera un incremento del 11.6 %. en la cosecha de maíz; además de que reportes de la FAO señalan que el índice internacional de precios de alimentos es estable e inferior al de hace un año, aunque hay un ligero aumento del trigo y el arroz.
Al parecer, la inestabilidad en este renglón es causada en gran medida por la especulación de precios de los combustibles. El informe del IPN plantea un análisis en torno a la disparidad de precios del crudo y los precios de las gasolinas, a la vez que indica que en lo que atañe al tipo de cambio, en 2008 estuvo entre Q7.63 y Q7.78 y durante 2012 (excepto hace pocos días cuando alcanzó Q8) ha permanecido como hace 4 años, en tanto que los costos del transporte de combustibles no han variado mucho; los de almacenamiento son relativamente fijos y los salarios casi inamovibles. ¿Cuál es, entonces, la causa del aumento del precio de las gasolinas en Guatemala?
Según el estudio del IPN, en Centroamérica el alza de precios de los combustibles es general, con excepción de Nicaragua, donde el galón de gasolina súper cuesta lo equivalente a Q11.40, gracias al suministro de Venezuela a precios preferenciales; lo que significa que las transnacionales petroleras fijan los precios a su conveniencia.
Otra variable lo constituye las alzas constantes de las tarifas de electricidad: para el trimestre de agosto a octubre de este año el precio registra un aumento récord de Q2.19 el kilovatio, arguyendo los empresarios del ramo que el incremento obedeció al tipo de cambio; aunque se haya mantenido estable desde 2008, beneficiando a los importadores y perjudicando a los receptores de remesas familiares.
Como sea, la canasta básica de alimentos subió Q125.70 del 1 de enero al 31 de agosto, y la canasta básica vital, que incluye también bienes y servicios, es de Q229.38 más cara. El IPN arriba a la conclusión que los aumentos de septiembre y del fin de año tornará más vulnerable a la clase media y disminuirá el consumo de las familias pobres. “El alza en el precio de los combustibles y de energía eléctrica encarecerán los costos del transporte y mermarán el desempeño económico, agravando el desempleo y los salarios”, acota el brumoso análisis.
(El analista Romualdo Tishudo recuerda esta gris ocurrencia del desaparecido humorista Juan Verdaguer: -Mi papá era tan pobre que cuando pagaba el alquiler dos meses consecutivos, la Policía llegaba a investigar cómo había conseguido el dinero).