Alegría y a la vez, tristeza


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“The worlds in which we live are two. The world ‘I am’ and the world ‘I do’”. Ruth Barthalomew

Cuando una persona viaja a donde sea, a un entorno y ambiente diferente del suyo, siempre está sujeto a tener experiencias enriquecedoras, entendiendo que pueden ser muy objetivas o muy emocionales, pero siempre son o muy positivas o muy negativas.

Raymond J. Wennier


Hace unos días regresé de un viaje a mi pueblo donde me junté con muchos de mis compañeros de clase para celebrar los 50 años de habernos graduado. Muchos de nosotros llegamos de lejos, es probable que yo fuera uno de los que más horas viajamos para llegar a un pueblo de cuarenta mil novecientos veinte y cinco habitantes.

Sin embargo, este pueblo es el eje de muchos otros en el área. Para hacer una comparación, mi pueblo es una aldea con muchas áreas rurales agrícolas alrededor que serían sus caseríos. Los municipios serían las ciudades más grandes como Chicago, Illinois y Saint Louis, Missouri. Al volar en una avioneta de siete pasajeros, de San Luis a mi pueblo, se puede apreciar lo que digo de caseríos. Hay una casa de campo, edificaciones propias de una granja y alrededor una gran cantidad de acres de siembra de maíz y soya además de ganado Black Angus y marranos. Un ejemplo más concreto es el de un compañero de clase que siembra entre maíz y frijol, un sector de tierra de 625 acres, igual a, aproximadamente seis caballerías. Como no hay montañas, se puede ver por millas los campos de siembras. Precisamente para atender a esas pequeñas comunidades que rodean a mi pueblo, la empresa multitodo, Walmart, ha puesto un Super Walmart. Eso significa que sí hay negocio de los finqueros de la región.

En la reunión con mis compañeros de clase, fue muy alegre platicar sobre los temas de “qué estás haciendo, cómo está la familia, cuántos hijos y nietos tienes” y así una serie de averiguaciones para ponernos al día. Llegaron compañeros que no había visto en 50 años. No había uno que no tuviera el pelo canoso y algunos lucían el color que sale de un frasco para así evitar las canas.

Dicen que la población en Estados Unidos es obesa; pues, las porciones de comida para una persona, a mi juicio, son para tres. Noventa por ciento de los hombres necesitan pantalones más grandes y un cincho también. Las mujeres han perdido altura y crecido hacia lo ancho, cosas que no disminuyeron en nada la alegría de juntarnos de nuevo. Además de los cambios físicos, es interesante saber cómo se han desenvuelto en su vida laboral en estos años. Algunos compañeros fueron descartados al graduarnos para hacer una carrera profesional académica, sin embargo, algunos de ellos han llegado a ser empresarios exitosos y son ejemplo para muchas personas por su éxito empresarial y por la ayuda que dan a su comunidad. Esto nos lleva a la responsabilidad que un maestro tiene, de no anular a un alumno en la escuela; debe ayudarlos a todos a sentir el éxito, enfatizar el aprendizaje y no la enseñanza. Ver estas experiencias me produjo una alegría que quisiera no terminara.

Lamentablemente por el otro lado de la moneda, tuve que despedirme de mi hermana, la única que queda viva y quien está muriéndose debido a un cáncer iniciado en el pulmón y ya casi generalizado a todos sus órganos. No es fácil ver a una persona sentada en una silla tratando de respirar, con oxígeno conectado todo el tiempo y que trata de comer o hablar. Veintisiete medicinas diarias más analgésicos cada dos horas están nada más postergando lo inevitable que aparentemente está muy cerca.

Esas circunstancias me produjeron mucha tristeza y quisiera que no existieran pero la realidad es otra. Alegría y la vez, tristeza. Esa es la vida.