El gobierno de la presidenta Cristina Fernández presentó ayer en el Congreso el presupuesto para 2013, que incluye una estimación de crecimiento de la economía de 4,4% y una inflación de 10,8%, muy por debajo de los que prevén los economistas privados.
El proyecto de presupuesto también señala que la cotización oficial del dólar será de 5,10 pesos. Hoy está en 4,69 en el mercado oficial de cambio y en 6,30 en el mercado paralelo, debido a las fuertes restricciones aplicadas por el Gobierno para su adquisición.
La mayoría de los analistas privados sitúan la variación de precios del año que viene por encima de 25%. Milagros Gismondi, de Orlando J. Ferreres y Asociados, dijo a The Associated Press que su consultora calcula un aumento del costo de vida «de 30% y un crecimiento económico de 3,9%».
La economista indicó que era de esperar que el Gobierno hiciera en su presupuesto un cálculo subestimado de inflación y uno sobrestimado de crecimiento, en consonancia con lo que ha hecho otros años y con las estimaciones que realiza el oficialista Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
Ese organismo fue intervenido en 2007 por el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, antecesor y fallecido marido de Fernández, y desde entonces hay discrepancias entre los cálculos privados y los oficiales sobre el valor del costo de vida y otras variables de la economía.
La falta de credibilidad en las estadísticas oficiales ha generado roces con el Fondo Monetario Internacional, que el martes anunció que concederá a Argentina hasta el 17 de diciembre para ajustar los parámetros que utiliza para calcular la tasa inflacionaria y el producto interno bruto (PIB) y advirtió que tomará medidas adicionales si no hay avances al respecto.
Según los analistas y la oposición, con la manipulación del índice de inflación el Gobierno busca disimular el principal defecto de su modelo: un fuerte crecimiento de la economía que no va acompañado de un aumento en la oferta de bienes y servicios, lo que termina presionando los precios al alza.
También ha servido para aliviar la situación financiera, ya que buena parte de los bonos se ajustan según el índice oficial de inflación; cuanto menor es el índice, menos intereses pagan esos títulos.
En el proyecto de presupuesto de 2013 presentado por el ministro de Economía Hernán Lorenzino en la Cámara de Diputados, el gobierno también señala que la inflación de 2012 será de 10,7%, cuando analistas la sitúan en más de 20%, y que el crecimiento estará en 3,4%, por encima de los cálculos privados.
A su vez, el gobierno estimó un mayor gasto para 2013, un año clave desde el punto de vista electoral porque se renovará el Parlamento y el gobierno no quiere perder el control del que goza en la actualidad en las dos cámaras.
De acuerdo con lo calculado por el oficialismo, el total de gastos proyectado es de 628.629,2 millones de pesos (unos 134.036 millones de dólares), frente a recursos de 629.467,1 millones de pesos (134.214 millones de dólares).
El gasto proyectado supone un crecimiento nominal de unos 130.000 millones de pesos (unos 27.718 millones de dólares) en relación con 2012, indicaron medios de prensa.
El gobierno también estima un aumento de la recaudación tributaria de 22%, con lo que ascendería a 822.073,5 millones de pesos (unos 175.282 millones de dólares), y que el saldo comercial seguirá siendo positivo, alcanzando los 13.325 millones de dólares. Para 2012 se prevé un superávit comercial de 12.249 millones de dólares.
Lorenzino señaló además que se volverán a utilizar reservas del Banco Central para pagar la deuda y destacó al respecto que no se pone «en riesgo la solidez de la economía». En ese sentido, indicó que la deuda argentina en manos del sector privado «es menos del 12% del PBI (Producto Bruto Interno)».
El oficialismo espera que el presupuesto empiece a ser tratado en comisiones en la cámara de diputados la próxima semana.