Los desplantes de Funes


Editorial_LH

Se habla ahora de las tensiones en el Sistema de Integración Centroamericano luego de las diferencias que salieron a luz tras la fallida reunión de mandatarios de la región con el Presidente electo de México en Guatemala. En realidad, más que de tensiones, hay que hablar de los berrinches de Funes, el mandatario salvadoreño que se comporta como niño malcriado, cada vez que Guatemala parece tomar alguna iniciativa. Definitivamente la animadversión de Mauricio Funes hacia su colega guatemalteco Otto Pérez trasciende el plano personal para significar una constante afrenta a nuestro país.


Funes trabajó sus primeros años de mandato con Álvaro Colom en la Presidencia de Guatemala y entre ambos hubo mucha sintonía, tanto personal como política. Ya se sabe que Colom no se distinguió nunca por ser categórico en la toma de decisiones y por lo tanto no era difícil que se pusiera de acuerdo con su colega salvadoreño quien marcó en buena medida la agenda de la relación bilateral, con una cancillería más agresiva y competente que la de Colom.
 
  Pero en el caso de Pérez Molina hubo, desde el principio, una actitud de distanciamiento y se hizo evidente con el tema de la despenalización de la droga, cuando vino a Guatemala el señor Funes y declaró apoyo a la iniciativa para luego recular burdamente al llegar a su país. La incomodidad de su posición, forzada sin duda por Estados Unidos, fue evidente, puesto que resultaba que el presidente de un gobierno de izquierda, del partido que libró la lucha guerrillera en El Salvador, hacía el papel de monigote de los norteamericanos, mientras que su colega militar, de derechas y que enfrentó a la guerrilla guatemalteca, era quien se mostraba ante el mundo en abierto desafío al enorme poder de Washington.
 
  Funes no pudo soportar esa situación y desde entonces hace berrinche cada vez que se habla de alguna iniciativa de Guatemala. Cuando Peña Nieto sugirió que podría reunirse en Guatemala con todos los mandatarios de la región, Funes habló con su colega Ortega y denunciaron que se estaba actuando al margen del SICA y violentando procedimientos. La iniciativa no había sido de Pérez Molina, sino había sido del Presidente electo de México y así debió entenderlo este señor, pero pudo más su encono contra el mandatario guatemalteco que el sentido común.
 
  Las relaciones entre Guatemala y El Salvador no se deben ver afectadas por los caprichos de ningún político, por muy Presidente que pueda ser de alguno de los dos países. Somos pueblos hermanos que tenemos mucho en común como para dejar que berrinches infantiles de un gobernante inmaduro e inseguro hagan tanto daño.

Minutero
No hay tensiones en el SICA
sino que a Funes le pica
que un militar de derecha
lo tenga en postura maltrecha