Los pueblos del continente americano están a las puertas de dos elecciones cruciales para su futuro.
La primera es la de Venezuela convocada para el próximo 7 de octubre, en la cual se enfrentarán dos corrientes profundamente antagónicas, como son la del candidato presidencial de extrema derecha Henrique Capriles, quien representa al capitalismo salvaje que durante muchas décadas hundió en la pobreza a los venezolanos, y la del anticapitalismo cuyo abanderado es el actual presidente, Hugo Chávez, quien aboga por la construcción de una Patria mejor dentro de un marco de justicia social.
La candidatura de Capriles, cuenta con el apoyo de una coalición política alentada por los grupos más retrógrados de Estados Unidos y de la cúpula empresarial de esa nación sudamericana, o sea el equivalente al Cacif de Guatemala.
En contraste, la candidatura del actual gobernante, se asienta en el respaldo de los sectores populares de Venezuela, especialmente obreros, campesinos, estudiantes, profesionales, organizaciones de mujeres, y en general las fuerzas vivas del país.
Además, en torno a la candidatura del Comandante Hugo Chávez, sobresale la impresionante simpatía que su movimiento heredero del pensamiento del libertador Simón Bolívar, ha generado entre los pueblos de muchos países, que ven en el caso venezolano, un ejemplo a seguir para lograr su verdadera independencia.
El notable crecimiento económico de Venezuela, los programas de justicia social a favor de los segmentos más desposeídos, y su política internacional de libre auto determinación, que el gobierno del presidente Chávez ha impulsado en los últimos años, son los principales baluartes de su campaña electoral.
La segunda elección es la de Estados Unidos, prevista para el próximo 6 de noviembre, en la cual disputarán la Presidencia de ese poderoso país, el empresario multimillonario Mitt Romney, candidato del Partido Republicano, que representa la corriente de la derecha rabiosa de Norteamérica, y el actual presidente Barack Obama, del Partido Demócrata, que es la expresión de una línea más moderada.
Para ninguno es un secreto que durante su primer período de gobierno, el presidente Obama, tuvo que sortear muchas adversidades promovidas por los sectores más recalcitrantes de Estados Unidos.
La percepción que existe dentro y fuera de la tierra del Tío Sam, es que es malo seguir con Obama, pero sería peor sin él, pues volverían a la Casa Blanca los halcones, que no vacilarían en tratar de dominar al mundo a base de sangre y fuego con su política guerrerista, colonialista e intervencionista en otros países, para saquear sus riquezas en nombre de la libertad y la democracia.
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