Existen síndromes psiquiátricos asociados en los pacientes alcohólicos, ante todo la ansiedad y la depresión que surgen de manera inducida o agravada por el propio consumo de alcohol. Con la tendencia a mejorar cuando la persona efectúa un tratamiento de desintoxicación y consigue mantener su alcoholismo en remisión.
En ocasiones existen trastornos psiquiátricos independientes que, además, del tratamiento del alcoholismo requieren tratamiento específico. Esto es lo que se ha dado en llamar patología dual, en la que concurren uno o varios trastornos psiquiátricos, asociados a la patología adictiva y en la que el alcoholismo suele estar asociado al abuso o dependencia a otras sustancias.
La persona alcohólica que presenta una enfermedad psiquiátrica severa tiene un mayor riesgo de problemas psicosociales, recaída y suicidio. Por lo cual su tratamiento puede ser decisivo para evitar este desenlace.
La intervención terapéutica con estos pacientes debe incorporar la motivación para el abandono del consumo de sustancias, como la estabilización de su patología psiquiátrica (con la ayuda de farmacoterapia) y estrategias de afrontamiento con el fin de evitar las recaídas.
Las dificultades diagnósticas que plantean estas personas repercuten en que el tratamiento no llegue a ser completo. Los centros de tratamiento suelen estar especializados en psiquiatría o bien en drogodependencias, pero no en ambas disciplinas a la vez, con lo cual el paciente difícilmente obtiene la respuesta terapéutica apropiada e incluso puede quedar fuera del sistema asistencial.
Aproximadamente una tercera parte de los pacientes psiquiátricos presentan también abuso de alguna sustancia en algún momento de su vida. El doble de la proporción esperada para la población general. Por otro lado más de la mitad de los pacientes drogodependientes han presentado algún otro trastorno psiquiátrico a lo largo de su vida.
Según el estudio E.C.A. (“epidemiological Catchment Area”), los trastornos psiquiátricos que aparecen asociado con mayor frecuencia al alcoholismo son: trastornos de personalidad antisocial, la manía, la esquizofrenia y el abuso de drogas. Y las drogodependencias que aparecen asociadas al alcoholismo, por orden de mayor a menor frecuencia serían la cocaína, hipnosedativos, opiáceos, alucinógenos, estimulantes y cannabis.
Entre un 23% y un 70% de pacientes alcohólicos presentan también trastornos de ansiedad, sobre todo neurosis de ansiedad y fobias. Por otro lado, del 20% al 45% de pacientes con trastorno de ansiedad tiene antecedentes de alcoholismo. Dicha comorbilidad entre alcoholismo y trastornos de ansiedad es más prevalente entre los dependientes que entre los abusadores de alcohol.
Los trastornos psiquiátricos podrían conducir al alcoholismo. Las personas con síntomas psiquiátricos podrían recurrir a beber, como automedicación de sus síntomas de ansiedad. En tal caso, el trastorno psiquiátrico precedería al alcoholismo. Pero también, el consumo excesivo de alcohol contribuye al desarrollo de síntomas psiquiátricos, como el deterioro de la expresión emocional, síntomas de ansiedad, depresión, y trastornos de conducta que producen desadaptación social. Se trata de síntomas o síndrome psiquiátricos, inducidos por el consumo excesivo de alcohol o por su abstinencia, en el contexto de un alcoholismo primario.
Fuente: Casas, M.; Guardia, J. Patología psiquiátrica asociada al alcoholismo. Servicio de psiquiatría del Hospital Valle Hebrón, Barcelona. Unidad de Conductas adictivas del Hospital de Sata Creu i Sant Pau.
En el análisis de este artículo se hace énfasis en que hay que tratar y trabajar en la adicción. Pero que es de suma importancia abordar la enfermedad psiquiátrica subyacente, con la finalidad de obtener mejores resultados con un trabajo integral dirigido hacia la persona alcohólica quien también sufre un desorden psiquiátrico asociado.