Información fugada


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En el país de la eterna hay constante fuga de capitales, fuga de cerebros, de mano de obra barata y cara, fugas de gas, fuga de “privados de libertad”, fuga de divisas, fuga de fondos públicos, y para colmo de desdichas, fuga de información fresca, recién salida del horno, supónese que de carácter confidencial, no apta para menores, confiada únicamente a altos mandos.

René Leiva


Para evitar o prevenir que ciertas informaciones se fuguen los expertos recomiendan mantenerlas encerradas e incomunicadas mientras están fresquitas, mejor si amordazadas y engrilletadas, vendados sus pícaros ojos, lejos del celular, y que un custodio competente la siga a todas partes, el retrete incluido, no vaya a ser que se fugue en una echada de agua (todo ello con el visto bueno, o malo, del Procurador de los Derechos Humanos.)

Una determinada o indeterminada información, en un cuidadoso descuido de sus celosos depositarios (que casi siempre son humanos, mientras no se demuestre lo contrario) puede fugarse por debajo de puertas de comisarías o del propio despacho de Gobernación, por una ventana entornada, por una lámina o teja mal ajustada al techo, en fin.

Incluso, se sabe de informaciones secretas y confidenciales que se han disfrazado de señores agentes e incluso de comisarios con 20 y hasta 30 años de servicio intachable, y de esa manera se fugan tranquilamente, subidas a una autopatrulla polarizada, rumbo quién sabe (o sí se sabe) a dónde.

Por supuesto que una vez fugadas la mayoría de informaciones ya no sirven para nada, caducan y obviamente no vale la pena ir tras ellas y consignarlas en calidad de sospechosas por soplonas e infidentes, las muy ingratas.

Casi siempre, cuando una información se fuga no le avisa a nadie, lo hace en riguroso secreto y sigilo, sale volando por los aires, no necesita limar barrotes, romper candados, escalar muros en la madrugada ni neutralizar alarmas o cercas electrónicas.

“Magnífica gratificación se dará, en efectivo, a quien informe del paradero de una importante información que se fugó en horas de la madrugada del mero despacho del Ministerio de Gobernación, la cual responde (o no tanto) al nombre de Bonita. Es de color café claro, colocha, orejona, cola corta, muy cariñosa, se va con cualquiera, la pobre. No se harán averiguaciones.”

“A los buenos ciudadanos (que los hay) se les ruega que cuando vean por ahí o allí una información fugada, dar parte inmediata a las autoridades respectivas y más o menos competentes.”