Las investigaciones en la Federación de Futbol sobre el amaño para perder partidos y hacerle el juego a apostadores mañosos terminó dando como resultado la suspensión de por vida de los implicados, pero lo más importante es que todo el proceso arranca porque hay en el equipo de la Selección Nacional un importante grupo de jugadores y técnicos que actúan con decencia y que procedieron a denunciar el hecho, sin que el espíritu de cuerpo o sentimientos de amistad y compañerismo hicieran que apañaran a los sinvergüenzas.
Generalmente en casi todas las instituciones cuando hay manzanas podridas las otras se encargan de taparlas para que no salga a luz la podredumbre. Así pasa hasta en las Iglesias donde se encubren los abusos o malos manejos de sus miembros en contra de los fieles, no digamos en un equipo deportivo en donde se fomenta y busca la camaradería, el espíritu de grupo para enfrentar a los adversarios de turno. Sin embargo, el entrenador de la Selección, Ever Almeida, y uno de los líderes del equipo, Carlos Ruiz, actuaron al tener conocimiento de que algunos jugadores habían caído en las redes de una mafia internacional. Quien arregla un juego y recibe dinero por ello no se puede librar jamás de continuar amañando partidos porque a las ofertas económicas se suma la amenaza de que si no cumplen serán denunciados.
Almeida y Ruiz fueron los que dieron la voz de alerta sobre las propuestas para amañar el resultado de los partidos y gracias a ese aporte se llegó a establecer que la práctica ya había funcionado con un partido internacional del Club Municipal.
Viendo este desenlace y comparándolo con lo que está ocurriendo ahora en la Antigua Guatemala, podríamos decir que se sienten aires frescos en esta nuestra Guatemala donde todo ha apestado a corrupción. Y esos aires son producto de actitudes decentes de algunas personas que no se han acomodado ni resignado a vivir en medio de tanta podredumbre. Por un lado el técnico y los jugadores de la Selección que rechazaron la mafiosa oferta que se les hizo y, por el otro, el papel de vecinos antigüeños que han documentado los casos de peculado cometidos por el Alcalde y sus cómplices para facilitar que el Ministerio Público interviniera en el asunto.
Por supuesto que en el mar de corrupción que nos anega, se puede pensar que son simples casos aislados, pero lo importante es que son muestra de que cuando alguien se planta, cuando alguien decide jugar el papel de honrado, se puede castigar a los corruptos. Esa lección la debemos aprender si realmente queremos que nuestro país cambie.
Minutero:
Entrarle a la corrupción
sin entretener tanto la nigua
es lo ocurrido en la Antigua
y hasta con la Selección