Barack Obama habla con presidentes libio y egipcio


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El presidente Barack Obama habló con los presidentes de Libia y Egipto y les llamó a continuar trabajando con estados Unidos para asegurar la seguridad del personal diplomático, dijo el jueves la Casa Blanca.

WASHINGTON Agencia AP

Obama le agradeció al presidente libio Mohamed Magariaf sus condolencias por las muertes del embajador estadounidense Chris Stevens y otros tres funcionarios del Departamento de Estado durante un ataque al consulado de Estados Unidos en Bengasi el martes. La Casa Blanca dijo que los dos mandatarios acordaron colaborar para llevar a los atacantes ante la justicia.

Durante una segunda llamada el jueves, el presidente egipcio Mohammed Morsi prometió que Egipto «va a honrar sus obligaciones de asegurar la seguridad del personal estadounidense», dijo la Casa Blanca.

Obama le dijo a Morsi que aunque «él rechaza los esfuerzos para denigrar el islam, … no existe jamás justificación para violencia contra inocentes».

RECHAZO A ACTOS ILEGALES
El presidente egipcio Mohammed Morsi prometió no permitir ataques contra embajadas extranjeras en El Cairo, diciendo que el pueblo egipcio rechaza tales «actos ilegales».

Hablando durante una visita a la Unión Europea el jueves, Morsi dijo que había hablado con el presidente estadounidense Barack Obama y que él condenó «en los términos más claros» los ataques en la ciudad libia de Bengasi en los que murieron el embajador estadounidense y otros tres norteamericanos.

Turbas que protestaban ante la embajada estadounidense en El Cairo el martes treparon los muros del edificio y arrancaron una bandera estadounidense y la reemplazaron con una bandera islámica.

Las autoridades investigaban si los disturbios en Libia fueron una reacción a un video antimusulmán con lazos con un cristiano copto residente en California o un plan para coincidir con el onceno aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Morsi, que realiza su primera visita a occidente, criticó duramente la película.

«Condenamos fuertemente … a todos aquellos que lanzan tales provocaciones y a quienes respaldan ese odio», dijo Morsi, y añadió que le había pedido a Obama que ponga fin a esa conducta».

El jueves, manifestantes furiosos ingresaron al terreno de la embajada de Estados Unidos en Yemen, arrancaron la bandera estadounidense y la quemaron, en una escena similar al incidente en El Cairo.

Durante una conferencia de prensa conjunta, el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso dijo que la UE está preparada para hacer disponibles 500 millones de euros (645 millones de dólares) en asistencia a Egipto para respaldar la consolidación de la democracia allí.

Morsi, que espera realizar reformas estructurales para impulsar la debilitada economía de Egipto, busca un préstamo de 4.800 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, pero pudiera requerir más.

Morsi y Barroso llamaron al presidente sirio Bashar Assad a dimitir para poner fin a la guerra civil en el país.

EMBAJADOR
Figura crucial

En lo más encarnizado de la guerra civil libia, Chris Stevens fue por mar hasta el bastión insurgente de Bengasi para ayudar a dar cohesión a un grupo de políticos y milicianos libios que a la larga derrocaron a Moamar Gadafi.

Un año y medio después, el embajador de 52 años murió cuando una muchedumbre de islamistas atacó un consulado estadounidense en la misma ciudad.

La muerte de Stevens priva a Estados Unidos de una persona ampliamente reconocida como uno de los enviados de Washington más efectivos al mundo árabe. Con su amabilidad y afabilidad, Stevens medió en disputas tribales y llevó a cabo iniciativas en Jerusalén, El Cairo, Damasco y Riad.

Como figura ascendente en la política exterior estadounidense, regresó a Libia hace cuatro meses, dispuesto a ver el nacimiento de una democracia después de cuatro décadas de dictadura.

«Es particularmente trágico que Chris Stevens haya muerto en Bengasi porque es una ciudad a la que ayudó a salvar», afirmó el presidente estadounidense Barack Obama desde la Casa Blanca el miércoles. «Con su característica habilidad, valentía y resolución estableció alianzas con revolucionarios libios y los ayudó a planificar una nueva Libia».

Stevens es uno de los cuatro estadounidenses que murieron el martes por la noche cuando el consulado fue atacado con armas de fuego y cohetes lanzagranadas.

El nativo de California fue despachado a Bengasi en medio de intensos combates en abril del 2011 en un barco de carga griega para establecer una oficina central de coordinación de estrategia militar, asistencia financiera y tareas políticas con la oposición libia.

Lo que encontró fue una región en gran medida anárquica, amenazada por las ofensivas de Gadafi y escasa de fondos para adquirir alimentos, combustible y medicinas. La seguridad era una preocupación constante, recordó en una conferencia de prensa en agosto del 2011, pero resaltó que a Gadafi se le estaba agotando el tiempo.

Estaba en lo cierto. La guerra terminó poco después que una turba mató a Gadafi a fines de octubre del 2011, pero para entonces Stevens ya había desempeñado un papel crucial en lograr que las distintas facciones rebeldes conformaran una fuerza militar y política unificada que el mundo pudiera reconocer como gobierno libio legítimo. Colegas y funcionarios extranjeros recuerdan a un diplomático impecablemente cortés y amable con facilidad para hacerse de amistades.

«Todos lo apreciaban», dijo Ahmed al-Abbar, un líder opositor durante la revolución.

En medio de los desafíos de la posguerra en Libia, Stevens aprovechó la oportunidad este año cuando Obama le pidió ser embajador en Trípoli. Un par de semanas antes de viajar, fue huésped de The Associated Press en la cena anual de los corresponsales de la Casa Blanca y habló de su interés por asumir su tarea.

«Es un momento muy emocionante para Libia», afirmó.

Obama lo describió como «un modelo para todos los que trabajaron con él y para los diplomáticos jóvenes que aspiran a seguir sus pasos».

«Arriesgó su vida para detener a un tirano y después la ofrendó tratando de ayudar a erigir una Libia mejor», afirmó la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton. «El mundo necesita más Chris Stevens».