La arrogante prepotencia de Fernando Paiz


Oscar-Clemente-Marroquin

La Hora publicó hace algunas semanas un trabajo sobre el proyecto que Fernando Paiz Andrade les comunicó a los inquilinos del Mercado de Artesanías del Inguat sobre la construcción de un museo para exponer la colección privada de piezas mayas que posee. Cuando entrevistamos a personeros del Inguat remitieron a nuestros reporteros con Paiz porque él era “quien sabía del asunto” y que en la entidad pública no tenían detalles que dar.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


El mismo director del Inguat vino a La Hora a explicar que, efectivamente, había sido un craso error el haber dicho que la información sobre un proyecto en terrenos públicos la daría un particular, quien de todos modos no habló porque sus personeros dijeron que estaba de viaje.

Ayer ese individuo, acostumbrado a dar órdenes en los medios de comunicación, abusivamente arrebató la grabadora propiedad de La Hora a nuestro reportero y sin ningún derecho borró su contenido. El incidente no fue en las oficinas de este señor, sino en el curso de una conferencia de prensa convocada por el Ministro de Cultura, lo que hace más grave el abuso e intolerable su prepotencia. En ninguna circunstancia es tolerable que en un acto público le quiten la cámara o la grabadora a un periodista, pero menos aún en un evento organizado por autoridades de gobierno. Evidentemente Paiz perdió la compostura y la chaveta porque no está acostumbrado a que nadie le lleve la contraria, menos en la prensa del país.

Estos señores creen que Guatemala es su finca y que pueden hacer lo que les viene en gana. De hecho hay muchos lugares donde lo pueden hacer y mucha gente que se les somete. Por eso es que si se les ocurre hacer un museo, simplemente lo comunican a las autoridades para que los terrenos del Estado sean puestos a su servicio. Son los oligarcas que rentabilizan la civilización maya, según Le Monde Diplomatique, medio de comunicación francés muy respetado.

Nosotros preguntamos que de dónde jocotes Paiz y su fundación tienen una colección privada de piezas mayas. ¿Será que se las heredaron sus ancestros? Por supuesto que a esa pregunta directa que formulamos no le dieron respuesta, y sería bueno establecer realmente cómo es que ha llegado a su posesión ese tipo de patrimonio de nuestra cultura ancestral, puesto que sin duda se trata de hallazgos que se han hecho en sitios arqueológicos, precisamente como los que ayer fueron devueltos al Estado por los oficios de la fundación de este individuo, según dijo el Ministro de Cultura.

Si se reconoce que las piezas que fueron localizadas en el exterior corresponden al Estado, se tiene que reconocer que igual debe ser la propiedad del resto de lo que se ha localizado en distintos sitios arqueológicos del país. Es más, hay fundaciones integradas por descendientes de los mayas que, en todo caso, tendrían moralmente más derecho a tenerlas que este señor que, por lo visto, se identifica con los conquistadores y cree que tiene el derecho de arrebatarle su instrumento de trabajo a un particular violando el derecho a la libre expresión del pensamiento.

Paiz tuvo la oportunidad de hablar y explicar su proyecto y allá él si no lo quiso hacer. Se contradice al afirmar que no hay nada concreto y que cuando tenga algo hablará, pero en el mismo acto dijo que los inquilinos del mercado de artesanías ya habían sido informados del proyecto y que hasta tiene fotos de cuando lo hizo. ¿En qué quedamos entonces?

Él tiene derecho a gestionar lo que le venga en gana, sobre todo sabiendo que en este país de corruptos el Estado está al servicio de ciertos intereses. Pero a lo que no tiene derecho es a comportarse abusivamente como si nuestro reportero fuera un empleado de Wal-Mart.