Pedir perdón


Editorial_LH

Ayer la licenciada Zury Ríos Sosa dijo que un soldado nunca tiene que pedir perdón por defender a su patria de una insurrección y ello es absolutamente cierto siempre y cuando no haya cometido excesos que puedan violar derechos y garantías fundamentales del ser humano. Sin entrar a calificar la actuación de cada quien, sino abordando el tema desde una perspectiva filosófica, es cierto que un soldado que cumple con su deber no tiene razones para pedir perdón ni al enemigo ni a terceras personas.


Pero si en el cumplimiento de sus deberes comete excesos y abusos, por supuesto que es obligado no sólo a pedir perdón sino que además a enfrentar las consecuencias legales y morales de sus actos. Nadie que haga exactamente lo que le corresponde tendrá nunca que excusarse y sería impropio que lo hiciera, pero tampoco se puede pretender que la justicia se haga la ciega cuando en el marco de una guerra se puedan cometer crímenes de los que se consideran como de lesa humanidad.
 
  Creemos que por principio en el tema del conflicto armado interno debe privilegiarse el perdón, pero que en casos en los que combatientes tanto del Ejército como de la guerrilla, cometieron abusos contra particulares y personas inocentes o, cuando menos sin probada participación o responsabilidad en algunos hechos, es absolutamente indispensable el esclarecimiento para deducir responsabilidades.
 
  Ciertamente quien se puso en el papel de combatiente y como tal empuñó las armas para derrocar a un gobierno y más que eso a un sistema legal, sabía las consecuencias de sus actos y en ese sentido lucharon los que defendían el sistema para evitar su colapso y cumplieron su deber derivado del marco de la ley. Pero en Guatemala hubo muchísima violencia contra no combatientes, es decir, víctimas que no eran ni soldados ni guerrilleros, sino particulares que fueron asesinados por los combatientes como parte de acciones de auténtico terrorismo que perseguían sembrar precisamente terror entre la población.
 
  Entendemos perfectamente que un militar que actuó durante una guerra tan sucia en apego a sus principios y respetando la ley, no tiene por qué pedirle perdón a nadie aunque haya tenido que matar a combatientes enemigos. Pero en toda guerra siempre hay excesos y de ahí la calificación del criminal de guerra que está bien definida en el derecho internacional para castigar a aquellos combatientes que cometen atrocidades contra la población inocente.
 
  No se trata de seguirnos enfrentando ni de calentar viejos odios o crear nuevos enfrentamientos. Se trata de entender lo que es el significado de la justicia y cómo la misma es indispensable para articular una verdadera reconciliación si es pareja y se aplica como corresponde.
 

Minutero:
Las leyes de transparencia
no son objeto de urgencia
pues hay que hacer muchos negocios
entre políticos y sus socios